lunes, 1 de abril de 2013

Batman Prevalece, capítulo 7: La Noche de las Balas



Capítulo 7: La Noche de las Balas
A la noche siguiente, la reinauguración del museo de joyas Cosette de Ciudad Gótica fue la primicia en todos los periódicos, televisores y revistas de interés. Más de 150 personas, la mayoría coleccionistas, habían asistido para ver las hermosas cantidades de diamantes, gemas y cristales de diferentes formas, colores y tamaños que se encontraban en exhibición. Gordon y sus hombres estaban ocultos entre la multitud y disfrazados de civiles, con sus uniformes escondidos bajo grandes camperas y sus armas en los bolsillos de estas. Además, se comunicaban discretamente mediante sus teléfonos portátiles. Habían rodeado secretamente todo el museo, sobretodo la sala de gemas extrañas, donde se encontraba la atracción principal y la razón por la que el museo había abierto sus puertas nuevamente: El fabuloso hallazgo del famoso Diamante de Rubick, de un color azul marino y muy codiciado en casi todos los puntos del globo debido a su gran rareza. No había duda alguna de que el Joker intentaría hacerse con él.

Gordon, que estaba disfrazado con una chaqueta y sombrero negros, observó a toda la gente a su alrededor y todas las salidas. Fue entonces cuando decidió usar su teléfono para comunicarse con el comandante de la S.W.A.T.
     
-¿Todo en orden?-Preguntó, sudando un poco por la tensión.

-Ya lo creo, comisionado-Respondió el comandante desde la otra línea, con tranquilidad-Tenemos cubierta la sala de las cámaras de seguridad y hay hombres en todos los rincones del museo. Ese bastardo no podrá entrar o salir sin que lo detectemos primero. ¡Le haremos hacer comer plomo en cuanto ponga un pie aquí y ni siquiera sabrá qué fue lo que le derribó!

-No lo subestimen-Dijo Gordon-Preparen todas las salidas de emergencia posibles que encuentren por si acaso.

Pero mientras Gordon y el comandante estaban hablando, dos hombres con máscaras de gas y pistolas en mano se habían infiltrado en la sala de control del aire acondicionado, tras acabar silenciosamente con la vida del policía novato que cometió la terrible equivocación de bajar la guardia mientras vigilaba. Uno de ellos sacó de su mochila un pequeño contenedor y lo abrió liberando una especie de gas púrpura y colocándolo rápidamente en los sistemas de ventilación; el otro cortó el aire y, jugando con los controles, se encargó de que todos los conductos se activaran. El extraño gas empezó a esparcirse por todo el museo, rociando a todas las personas que estaban allí y convirtiéndose una niebla espesa que impedía ver hacia algún lado. A pesar de ello, Gordon logró ver  que un hombre gordo que estaba cerca de él estaba riendo con todas sus fuerzas sin sentido alguno, por lo que de inmediato avisó por el teléfono a todos sus hombres que no respirasen y se llevó las manos a la boca y a la nariz. Desgraciadamente, sólo la mitad de los policías recibieron el mensaje a tiempo y la mayoría ya había sido cubierta por la niebla. Todo aquel entre la muchedumbre que había inhalado la toxina comenzó a reír, perder el aire de los pulmones y a expulsar sangre por los lagrimales, para finalmente caer al suelo sonriendo y muerto.

Cuando la toxina se disipó y la niebla desapareció, Gordon y sus hombres restantes se reunieron formando un solo grupo y contemplaron con horror que el museo se había convertido en una galería de cadáveres: Toda la gente que había asistido, incluyendo la mayoría del cuerpo de policía estaba muerta,  con una gran sonrisa en el rostro y las venas expuestas. Nadie había sobrevivido. Sólo quedaban ellos.

La puerta de entrada del museo explotó y los payasos del Joker, armados hasta los dientes, entraron y apuntaron a Gordon a y los demás policías; Estos hicieron lo mismo sin dudarlo ni un segundo. Segundos más tarde, el Joker entró en el museo, vistiendo su clásico traje de criminal con su frac y pantalones morados. Harley venía detrás de él, llevando también su pistola y su disfraz puesto.

-¡Al fin algo de arte moderno!-Dijo riéndose, mientras miraba los cuerpos que estaban en el suelo-¡Empezaba a cansarme de todo ese aire muerto lleno de seriedad y tragedia! ¡Lo llamo Gas Hilarante! ¡Y puedo hacer que cualquiera se caiga de su asiento con él! ¡Ja, Ja, Ja!

-¡Tenía razón, Sr, J! ¡Su toxina funciona perfectamente!-Dijo Harley con admiración.

-¡Esto se acabó, maníaco!-Gritó Gordon, sosteniendo firmemente su pistola-¡Ya ríndete!

-Oh, no creo que esté en posición de arrestar a nadie, comisionado-Respondió el Joker, fingiendo mucha preocupación-¡Como sin duda podrá ver, mis muchachos y yo le superamos en número! Ahora si no le molesta, he venido a llevarme lo que me pertenece.     

-¡Quédate quieto o te volaré la cabeza!-Gritó una voz grave.

Todos miraron a la izquierda y vieron que George Parker, vestido con un esmoquin gris tenía con una pistola al Joker en la mira. Gordon y Harley le apuntaron con  las suyas, mientras que los policías y los matones del Joker siguieron con la vista fija en sus objetivos originales.

-Fuiste bastante estúpido como para no venir armado, payaso-Dijo George, furioso y con ganas de jalar del gatillo-¡Por fin voy a quitar esa estúpida sonrisa de tu cara con un simple disparo y Don estará satisfecho!

-Ah, me lo han dicho tantas veces, Georgie-Empezó a recordar el payaso.

-¡Deja de apuntarle a mi pastelito!-Chilló Harley.

-¡Suelta el arma ahora mismo!-Vociferó Gordon.

-¡Les juro que lo mataré!-Bramó George.

-¡Ya cállense todos o voy a explotar!-Gritó el Joker, mientras se llevaba las manos a la cabeza.

De pronto, la ventana de vidrio del techo se rompió y Batman, con una mirada amenazante y sin decir palabra, cayó en el centro del museo de pie, defendiendo  los policías.

-La fiesta se terminó-Dijo, seria y serenamente-Todos vendrán conmigo.

-Púdrete, murciélago-Dijo uno de los payasos.

En ese mismo momento, el museo se llenó de disparos. Gordon y su pelotón se batieron a balazos con los matones del Joker, con ambos grupos sufriendo muchas bajas. George Parker intentó escapar, pero Batman logró lanzarle un batarang, golpeándole  en la cabeza y dejándolo desmayado; El Joker, por su parte, eliminó a uno de los policías que se le abalanzó encima, apretando la flor de su frac y rociándole con ácido en la cara; Harley disparó y logró asesinar a un detective, para luego pasarle a su novio una pistola de respaldo que tenía colgada en la cintura; Batman combatió con cinco payasos y los derrotó uno por uno sin mucho esfuerzo; Gordon se quedó sin municiones  y debió defenderse con sus manos.

La balacera terminó tan rápido como empezó, con siete hombres del D.C.P.G. muertos, cinco payasos capturados y dos más lastimados. Desgraciadamente, entre la confusión, el Joker había logrado robar el Diamante de Rubick, por lo que él y Harley estaban emprendiendo la huida. Tres de sus matones que aún quedaban en pie los siguieron.

-¿Están bien?-Preguntó Batman a Gordon.

-Estaremos bien-Respondió el viejo agente de policía, mientras ayudaba a sus hombres a esposar a los matones capturados-Llamaremos refuerzos y nos encargaremos. ¡Sólo ve por ese maldito desgraciado!

-De acuerdo-Dijo el Caballero Oscuro.

Batman salió rápidamente del museo por la puerta principal y vio que el auto del Joker se alejaba del museo con mucha prisa.

-Esta vez no escaparás-Dijo, mientras activaba un interruptor que había en un compartimiento de su cinturón.

Fue entonces cuando unas poderosas ruedas destruyeron el silencio de la noche y, desde lo más oscuro de un callejón, emergiendo de un tenebroso callejón, apareció el potente Bat-Móvil. Batman no se lo pensó dos veces: subió a su auto, activó los escudos de defensa y empezó a perseguir al Joker por toda Ciudad Gótica. El motor del Bat-Móvil funcionaba a toda potencia y ambos autos corrían a una impresionante velocidad por las calles de la ciudad. La gente que pasaba por esas rutas se asombró al ver un extraño auto de metal con una cabeza de murciélago en el centro, dos enormes y demoníacas alas y que echaba fuego por atrás. Algunos periodistas lograron sacar fotografías, las cuales se verían en los titulares del diario de Ciudad Gótica a la mañana siguiente.

Uno de los payasos sacó la cabeza por la ventana izquierda trasera del auto y, usando su pistola, gastó sus últimas cinco balas disparando al Bat-Móvil, pero estas rebotaron y cayeron en la calle.
El auto era conducido por uno de los hombres del Joker, mientras que este último estaba sentado a su lado. Harley y los otros dos mafiosos estaban sentados en el asiento de los pasajeros.

-Pastelito-Susurró Harley, mientras miraba por el vidrio de la ventana derecha-No quiero parecer aguafiestas, ¡Pero creo que el murciélago está alcanzándonos!

-¡¿No puedes acelerar un poco más?!-Preguntó el Joker, con desesperación al matón que conducía.

-¡Hago lo que puedo, jefe!-Gritó el matón, sudando por la difícil situación.

-¡Ya no nos quedan municiones!-Dijo el payaso que había disparado.

El Bat-Móvil empezó a lanzar pequeñas canicas llenas de puntas afiladas hacia su presa y estas llegaron a pinchar la rueda derecha trasera. El auto del Joker dio varios giros en sí mismo y, unos minutos más tarde, se estrelló contra el que sería el muro de un futuro edificio que estaba en construcción, liberando las bolsas de aire y logrando afortunadamente que todos saliesen ilesos. Sin embargo, los dos payasos que viajaban atrás habían quedado noqueados. Sólo quedaban conscientes el Joker, Harley y el conductor. Batman estacionó el Bat-Móvil y bajó de él, dispuesto a afrontar lo que pasase.

-¡Estamos atorados!-Gritó el mafioso, mientras intentaba mover el volante y apretaba los frenos.

-¡Pásame tu pistola, Sam! ¡Tengo una idea!-Dijo el Joker.

Sam entregó su arma a su jefe y un segundo más tarde pudo ver cómo este la usaba para reventarle el cerebro.

-Idiota-Dijo el payaso, liberando una pequeña carcajada.

-¿Y ahora qué haremos, pastelito?-Preguntó Harley, tras liberarse del cinturón de seguridad.

-Me temo que tendremos que luchar, terroncito-Respondió su novio mientras cargaba la pistola.

Los dos salieron del auto para ver que Batman estaba ahí afuera, frente a ellos y esperándolos.

-Ríndanse los dos-Dijo el vigilante con su voz seria y fría-Esta noche no dañarán a nadie más.

-¿Quieres apostar, murcielaguito?-Respondió el Joker riendo, mientras se preparaba para disparar.

La primera bala se soltó de inmediato. Como si ya hubiese prevenido lo que iba a pasar, Batman logró esquivar el disparo y lanzó un batarang que golpeó con una gran fuerza la mano del Joker, haciendo que este gritara de dolor y tirara el arma al suelo.

-¡Aléjate de mi pastelito o te destrozaré!-Gritó Harley, entrando en rabia y poniéndose enfrente de Batman.

-¿Cómo puedes amar a un hombre así?-Preguntó el héroe con curiosidad, pero sin cambiar su tono de voz-¿Qué fue lo que te arrastró a unírtele?

-Te lo advierto, aléjate de él-Respondió ella.

-No pelearé con una mujer para llegar hasta él-Dijo Batman-Muévete o te moveré.

-Tendrás que pasar sobre mí, te guste o no-Dijo Harley.

-Si insistes-Respondió él.

Harley comenzó una pelea con el Señor de la Noche a base de golpes y patadas, quedando ambos igualados, ya que ambos eran igual de ágiles e igual de fuertes. Finalmente, Batman logró darle un puñetazo mortal, pero a la vez suave en el estómago, haciéndola caer. Sin embargo, aquella pequeña confrontación con Harley le costó bajar sus defensas, ya que el Joker, que se había recuperado, agarró una barra de hierro del suelo y lo golpeó en la nuca, dejándolo inconsciente.

La oscuridad le rodeó por un largo tiempo. Cuando despertó, Gordon y toda la policía de Ciudad Gótica había rodeado el lugar y metían a los matones del Joker en sus patrullas para llevárselos. Gordon le ayudó a levantarse.

-¿Qué ha pasado?-Preguntó Batman sin perder tiempo.

-Escaparon-Respondió Gordon-Pero ya no tienen a dónde ir. Ahora que Quinn estuvo implicada en el caso, tenemos las pruebas suficientes para cerrar el As de Pique.

-No servirá de nada-Se apresuró a responder él-Lo importante ahora es intentar atraparlos.

-Ya no hay nada que podamos hacer-Dijo Gordon-¿No ves lo que ha hecho? ¡Acabó con la vida de más de un millón de personas y policías como si hacerlo no tuviera importancia! Sus hombres no lo delatarán, por lo que no tenemos ningún testigo que nos diga lo que planea.

-¿Cuándo dije que íbamos a interrogar a sus hombres?-Preguntó Batman-Me refería a él.

Y usando su mano derecha, señaló a George Parker, que estaba a punto de ser metido en una de las patrullas.

CONTINUARÁ...    

sábado, 30 de marzo de 2013

Batman Prevalece, capítulo 6: Los próximos pasos del Joker



Capítulo 6: Los próximos pasos del Joker
Una vez que salió del As de Pique, Bruce se sentó en la esquina de la calle y sacó unos auriculares que estaban conectados al Bat-transmisor que había dejado en la puerta del camarín de Harley. Una vez colocados los auriculares en sus oídos, conectó el audio y se dispuso a escuchar todo lo que fuese a pasar en ese cuarto.

En ese mismo momento en el club, el Joker, con una amapola roja en la mano derecha, llamó a la puerta del camarín.

-¡Cariño, ya estoy en casa!-Dijo con su clásica voz bufonesca.

-¿Pastelito?-Preguntó Harley-¿Eres tú? ¡Pasa, por favor!

Harley abrió rápidamente la puerta y el Joker entró en el camarín, ofreciéndole la amapola.

-Sé cuánto te gustan. El vendedor no quiso vendérmelas todas, ¡pero llegamos a un acuerdo y el resto de las flores irán encima de su ataúd! ¡Ja, Ja, Ja, Ja!-Dijo el psicópata, muriéndose de la risa.

-¡Pero qué hermosa!-Gritó Harley de alegría, mientras inhalaba el perfume que se encontraba en la flor-¡Siempre sabes cómo impresionar a una chica!

El camarín tenía una cama con una sábana de color rosada y dos almohadas con unas fundas verde esmeralda, una pequeña silla, un armario y una pequeña mesa que tenía encima un espejo y una caja que contenía maquillaje blanco y lápiz labial, los cuales Harley siempre utilizaba antes de salir a escena. Las paredes y el piso estaban pintadas de color marrón. En el espejo había sido pegada una foto del Joker, con un pequeño corazón 
rojo dibujado en la parte superior.

-¿Te encuentras bien?-Preguntó Harley, al ver que el Joker tenía un tejo de preocupación en el rostro-¡Pareces muy apagado!

-Estoy bien, Harl-Dijo el Joker, aparentemente sin gana alguna de hablar del asunto.

-¡Adelante, cuéntale el problema que te aqueja a tu querida Harley!-Dijo ella, apoyándose en su hombro izquierdo.

El Joker se recostó en la cama, esperando desahogarse. Harley se sentó en la silla para escucharle.

-¡Todo esto es por culpa de ese Batman!-Empezó a decir, frustrado-¡La policía ha empezado a perder el miedo hacia mí y toda Gótica dice que es un héroe! ¡Es sólo otro criminal, como yo! ¡Lo consideran el que traerá justicia y orden! ¡¿Y qué hay de mí?! ¡He dado todo por ellos! ¡Me visto elegantemente y ellos prefieren a un fenómeno que va por allí en calzas! ¡Les hecho sonreír y les he proporcionado un mundo mejor, sin reglas, para que hagan lo que les plazca! ¡Se quejan de la anarquía que he traído, como abucheadores e inconformes! ¡¿Qué hay de malo con la anarquía?! Debo acabar con él de inmediato. Sí. Así es cómo aprenderán a respetarme.

-¡Ay, no pierdas el tiempo con una rata evolucionada, pastelito!-Dijo Harley, intentando hacer un chiste y emitiendo una pequeña risita-¡El control de plagas pronto se encargará de él!

Fue en ese mismo momento cuando el Joker perdió la paciencia. De un salto se levantó de la cama y abofeteó fuertemente a Harley. Ella cayó al suelo y profirió un gran grito de dolor.

-¡Ya deja de ser tan inocente y de hacer bromas pasadas de moda!-Gritó el Joker-¡Esa rata evolucionada puede tirar abajo todo lo que construido si no lo detengo!

-Lo siento, cariño-Respondió Harley con una voz débil, mientras se levantaba lenta y torpemente del suelo-Había olvidado lo mucho que odiabas eso.

-En fin-Dijo este, volviendo a sonreír-Ya es tiempo de que empiecen las masacres y puede que vaya a necesitar tu ayuda. Mañana por la noche atacaremos el museo de gemas “Cosette” de Ciudad Gótica, la mejor en su clase, que será reabierta por la noche.

-¡Oh, siempre he querido ir a visitar un museo!-Dijo Harley emocionada, mientras saltaba de felicidad y tironeaba de la camisa del Joker como un niño esperando un regalo-¡Por favor, Pastelito, vayamos! ¡Por favor!

-¡Está bien, está bien!-Gritó el payaso, mientras intentaba desprenderse a Harley de su camisa-¡Pero suéltame! ¡Me arruinas el traje!

En ese mismo momento Bruce, que había escuchado todo, desconectó los auriculares, los guardó y emprendió el camino de vuelta a la mansión Wayne. Tomó un taxi para que lo llevara y, mientras el taxista conducía, se quitó la peluca.

-¡Señor Wayne!-Dijo el conductor asombrado, mirando por el espejo que tenía enfrente-¿Qué hace vestido así a estas horas de la noche?

-Vengo de una fiesta de disfraces-Respondió Bruce, con una voz amable y grave a la vez-No sabe lo que me divertí, pero creo que me he propasado un poco con las copas. Por favor, no le diga a nadie sobre esto.

-Ya veo-Dijo el taxista, con una sonrisa de oreja a oreja-No se preocupe, será nuestro secreto.

-Muchas gracias-Respondió Bruce, aliviado-No sabe cuánto se lo agradezco.
Esa misma noche, Gordon, quien estaba cenando con su familia, recibió un mensaje de texto de un remitente desconocido en su teléfono móvil. El mensaje en cuestión era el siguiente:

¡CUIDADO!

 ¡ATAQUE  AL MUSEO  COSETTE  MAÑANA!

Apenas leyó esto, Gordon no se lo pensó dos veces: Tomó el teléfono de su casa y llamó al D.P.C.G.

-¿Buenas noches, departamento de policía?-Preguntó una voz  rasposa que  Gordon reconoció de inmediato: Era el borracho del Teniente Benson Snyder.

-Hola, Benson-Respondió Gordon-Soy yo, Jim. Necesito que prepares  a nuestros mejores hombres para mañana.

-¡¿Para qué los quieres?!-Preguntó el teniente, con poco interés-Mañana todos estaremos fuera de servicio. ¿Has tomado algo, Jim?

-¡Cierra la boca y hazlo, maldito  beodo*!-Gritó Gordon-¡Tira la maldita botella que estás bebiendo ahora mismo y hazlo!

-De acuerdo-Respondió Benson irritado, mientras comenzaba a hacer unas cuantas llamadas.

CONTINUARÁ...

Batman Prevalece, capítulo 5: Una noche de club



Capítulo 5: Una noche de club
Tras regresar rápidamente a la mansión con ayuda del Bat-Móvil, Bruce guardó su traje de Batman y sacó su kit de maquillaje y disfraces. Primero se colocó una peluca de color marrón; luego se vistió con una larga y enorme campera negra, unos pobres pantalones grises que estaban en un lamentable estado y unos zapatos ruinosos y gastados. Con su disfraz de vagabundo ladrón preparado, salió a la ciudad y partió hacia El As de Pique. Cuando llegó, en la puerta del bar se encontraba un musculoso hombre de esmoquin negro vigilando. Bruce le sonrió con una cara inocente que parecía la de un linyera vulgar y estúpido. El guardia lo vio de reojo y, con una expresión de enojo, le abrió la puerta.

Sin perder tiempo, Bruce entró en el establecimiento. El lugar estaba iluminado por unas lámparas colocadas en las paredes, cuyas bombillas irradiaban una luz roja y mortecina. Las mesas estaban atestadas de los peores criminales de la ciudad, entre los cuales Bruce pudo reconocer a muchos: Willy Barren, buscado por el asesinato de una pareja de ancianos hacía un año; Lance “Bala de Plata” Udeski, famoso pirómano que había incendiado un vecindario entero, quemando y matando a 50 personas en el proceso; George Parker, hermano de Don Parker y un largo etcétera.

En el escenario, un montón de bellas mujeres vestidas con unos provocativos trajes de arlequines de diferentes colores, hacían movimientos de baile sensuales ante los aplausos de aquellos miserables pervertidos, quienes contenían las ganas de subir al escenario para tomarlas en sus brazos y llevárselas a sus departamentos.

Bruce se encaminó hacia una de las mesas y tomó asiento. Uno de los camareros se acercó a él y le preguntó qué quería para beber.

-Sólo traígame un pequeño vaso de vodka-Respondió.

-Enseguida-Dijo el camarero, retirándose de inmediato.

-¡Siempre es bueno ver nuevas caras en este lugar!-Gritó una voz chillona.

Bruce miró hacia atrás y vio que el Joker estaba entrando en el As de Pique; Llevaba puesto un elegante traje de esmoquin negro, una camisa blanca de botones con un pequeño moño y unos largos pantalones oscuros. En sus pies, se encontraban los mismos zapatos con aspecto de sandalia que había utilizado en el almacén la noche anterior. El payaso se acercó lentamente hacia él, caminando con parsimoniosa gracia.

-Nunca te había visto por aquí-Dijo, extrañado-¿Quién eres tú?

Bruce se sintió acorralado. Sabía que tenía que inventar un nombre falso en ese preciso momento.

-Me llamo Brandon Whertein-Respondió, titubeando.

El Joker sonrió, aunque sin perder en el fondo la gran curiosidad que sentía por aquel individuo.

-¡Encantado de conocerte, Brandon!-Dijo, mientras se sentaba en la mesa que estaba a la izquierda de la de Bruce-¡Eres bienvenido aquí cuando quieras! ¡Siéntete de libre de gozar! No se lo digas a nadie, pero yo soy el verdadero dueño de este lugar.

-Seguro, puedes confiar en mí-Respondió Bruce amablemente, mientras resistía el querer abalanzarse sobre el Joker para reventarle la cabeza en el suelo.

-Su vodka, señor-Dijo el camarero, mientras colocaba el pequeño vaso en la mesa y se iba.

-Gracias-Respondió Bruce.

En ese momento, se escucharon los aplausos del público y la voz del presentador del club, que había subido al escenario para empezar a hablar por un micrófono, mientras las bailarinas se retiraban a sus camarines.

-¡Espero que todos se hayan divertido con estas bellezas, señores!-Dijo, con una voz jovial y un poco aguda-¡Y ahora, porque ustedes lo han estado esperando, es hora del gran final! ¡Caballeros, démosle un gran aplauso a la reina del As de Pique, la única e inigualable Harley Quinn!

Las luces del club se apagaron y una luz blanca iluminó el escenario. Desde atrás del escenario, salió una hermosa joven maquillada con pintura blanca en el rostro, un pequeño antifaz negro en los ojos, Los labios pintados con lápiz labial de color azul, un sombrero de bufón con un lado de color rojo escarlata y el otro de color negro y dos borlas colgando de ambos lados; Estaba vestida con una camisa musculosa ajustada que le dejaba al descubierto los hombros, el cuello y la raya que separaba sus pechos. Llevaba puestos unos pantalones apretados, unas botas largas y unos pequeños mitones en las manos. Toda su ropa, al igual que su gorro, llevaba los colores rojo y negro, pero mezclados por cualquier parte. Además, sus pantalones estaban llenos del símbolo de los diamantes del Póker, también rojos y negros.
     
Todos los allí presentes quedaron embobados por aquella aparición. Harley empezó a hacer una danza procaz, mientras bajaba del escenario con la luz blanca siempre siguiéndola y  pasando por las mesas, atrayendo a los mafiosos con sus encantos. Bruce no se inmutó ante esto, mientras que el Joker observaba el espectáculo con admiración. Tras terminar su baile unos minutos más tarde, Harley se fue mientras recibía los aplausos y los aullidos del público.

Todo el mundo empezó a irse del club. El Joker permanecía pensativo, inmerso en sus propias ideas. Bruce aprovechó la situación y, sin que nadie lo viera, fue hacia los camarines.

El pasillo era largo y estaba lleno de puertas pintadas de color amarillo, así como también lo estaban las paredes. Finalmente, Bruce encontró la puerta del camarín de Harley. Fue entonces cuando sacó del bolsillo de su campera un pequeño Bat-transmisor y lo introdujo en la cerradura de la puerta. Estaba justo por irse, cuando escuchó una especie de pelea que provenía de adentro del camarín.

-¡La rata de tu novio asesinó a mi hermano, perra!-Gritaba una voz masculina con odio visceral-¡Ahora yo voy a devolverle el favor!

-¡Ya suéltame, idiota!-Gritaba otra voz femenina y un poco infantil.

Se escuchó como una especie de ruidos fuertes, que sonaban como si fuesen patadas. Bruce se alejó inmediatamente de la puerta y se puso fuera del pasillo, mientras asomaba un poco la cabeza para ver qué iba a suceder.

La puerta del camerino se abrió. Harley salió al pasillo con pistola en mano, tirando al suelo a un desconocido. Al observar mejor, Bruce vio que se trataba del hermano de Don Parker, George, quien obviamente había ido esa noche para vengarse del Joker, asesinando a Harley. Tenía la cara completamente llena de moretones y un ojo morado, mientras que un pequeño hilo se sangre se escapaba de su boca. Harley le apuntó con el arma en la frente, mirándolo con una mirada de total desprecio.

-¡Lárgate de aquí!-Gritó enfurecida-¡Y si vuelvo a verte en el club del Sr. J una vez más, te romperé los huesos! ¡¿Me entiendes?! ¡Ahora piérdete!

-¡Esto no quedará así!-Respondió George, mientras escupía sangre al suelo, se levantaba torpemente y salía del pasillo, pasando cerca de Bruce, sin siquiera reparar en que estaba allí-¡Volveré! ¡Y juro que los mataré a ambos!

Harley le sacó la lengua y cerró estruendosamente la puerta.

Bruce quedó asombrado por aquella escena. No obstante, no perdió ni un minuto y escapó del bar.


CONTINUARÁ...

viernes, 29 de marzo de 2013

Batman Prevalece, capítulo 4: El arreglo



Capítulo 4: El arreglo
Esa noche, en la terraza del D.P.C.G. Gordon, acompañado de algunos de sus mejores detectives, encendió la Bat-Señal y se puso a esperar. Era la segunda vez en la vida que la encendía tras su inauguración y, por alguna razón, eso le dio una especie de paz por cinco minutos.

-¿Realmente cree que vendrá, comisario?-Preguntó un joven novato, que los acompañaba esa noche.

-Puedes apostar lo que quieras a que vendrá, Ritchie-Respondió Gordon-Vendrá, te lo aseguro.

-Si usted lo dice-dijo Ritchie, mientras se quedaba  callado, pensando en su familia.

Para matar el tiempo, Gordon sacó de su chaqueta su vieja pipa y empezó a fumar un poco de tabaco.

-Pensé que lo habías dejado-Dijo Batman a sus espaldas.

-Me permite relajarme-Explicó Gordon, mientras tiraba la caja de tabaco al suelo-Con los estragos que este asesino está causando, voy a necesitarlo mucho.

-¿Qué tenemos?-Preguntó el vigilante.

-No mucho-Respondió un inspector-Hemos interrogado a algunos gamberros con información, pero se niegan a atestiguar. Temen que manden a alguien para matarlos en pleno juicio.

-Entiendo-respondió Batman.

-Pero sí tenemos un dato para usar-dijo Gordon-Según parece, el Joker suele pasar todas las noches por “El As de Pique” para tomar un trago. Allí trabaja su novia, Harley Quinn. Estoy seguro de que has oído hablar de ella.

Bruce la recordaba de los archivos policiales: Harleen Francine Quinzel era conocida en toda Gótica por ser la bailarina principal de El As de Pique, un club nocturno famoso por albergar a varias de las cabezas criminales más peligrosas de la ciudad, las cuales venían a tomar una copa y ver bailarinas con vulgares y eróticos trajes de bufones. El club tenía los registros aparentemente limpios a nombre de un buen hombre de apariencia desconocida llamado Joseph Anderson (El Joker con un nombre falso), por lo que la policía no podía clausurarlo.

Harley era una joven  de cabello rubio  y ojos azules, ganadora de varios trofeos olímpicos por sus proezas atléticas y buscada en Central City por el asesinato de su antigua compañera de la universidad y de renta, Pamela Isley, famosa ecologista que había apoyado el movimiento de los derechos de las plantas y vegetales por cinco años.

El Joker la conocía desde hacía dos años cuando ella trabajaba de médica en un hospital de Central City, ya que éste llegó una noche al hospital lastimado en la pierna por una herida de bala-Un encuentro con gamberros- y el hospital le encargó atenderlo con los mejores cuidados. Durante las semanas en que su pierna sanaba lentamente, el psicópata empezó a piropear a la desprotegida doctora para obtener “favores” que el hospital prohibía a los pacientes, describiendo lo hermosa que era y de esta forma jugando con su mente. Esto hizo que ella le empezara a tener afecto, hasta que finalmente se enamoró locamente de él y abandonó su carrera en cuanto le dieron de alta. 

Mantuvieron una relación por un tiempo, hasta que el Joker la invitó a viajar a Ciudad Gótica. Pero esa misma noche, cuando estaba lista para viajar al aeropuerto, Pamela trató de hacerla entrar en razón.

-¡Ese hombre no te ama, Harley!-Gritó, totalmente cansada de repetirlo-¡Sólo está manipulándote!

-¡Te equivocas, Pamela!-Respondía Harley, con furia y conteniendo las lágrimas-¡Él me ama y yo lo amo! ¡No entiendo qué problema tienes con ello!

-¡Ya deja de auto-engañarte!-Respondió Pamela-¿Qué no ves lo que está haciendo contigo?

-Sal de mi camino-Dijo Harley, fríamente.

Se produjo entonces una pelea, debido a que Harley quería salir a verlo y Pamela intentaba bloquearle el paso para evitar que saliera del departamento. En medio de la riña, Harley logró agarrar una lámpara y golpeó con ella a Pamela en la cabeza, matándola accidentalmente. Horrorizada por lo que había hecho, agarró todas sus maletas, salió gritando de aquel hotel sin siquiera pagar la renta y emprendió el viaje con su “pastelito” hacia Ciudad Gótica, siendo torturada cada dos minutos por las palabras de Pamela (¡Sólo está manipulándote!).  

Y hay que reconocer que, a fin de cuentas, tenía razón. El Joker no amaba a Harley, era casi como una carga desde que se metió en su vida, ya que para alguien como él, el amor era un parásito. Al principio pensó en escapar rápidamente en el próximo avión y dejarla en el aeropuerto, pero cuando ella le contó el accidente que había tenido con Pamela, decidió llevarla con él, debido a que pensó que ya casi había terminado de moldearla a su imagen y semejanza.

-“Una gran obra como esa no merece ser dejada sin terminar"-Pensó.
                                                                                                                                                   
Al inaugurar El As de Pique y contratar a las demás bailarinas, decidió que Harley sería la estrella especial y que bailaría todas las noches para que pudiese conseguir algo de dinero, el cual no tardó en obtener en grandes cantidades, debido a que los hombres solían tener fantasías con ella mientras cantaba y bailaba. Incluso Rupert Thorne, que tuvo la posibilidad de ir una noche al club antes de que Batman lo enviase a BlackGate, había caído bajo sus encantos. A pedido del Joker, se vistió todas las noches con un traje de bufón color rojo y negro y se hizo llamar por su nombre corto, Harley Quinn, puesto que hacía que el loco recordara a los arlequines de la Edad Media.

Harley era bastante inocente y manipulable, pero en el fondo llevaba oculta una personalidad salvaje y vengativa, algo que el Guasón nunca había llegado a ver.

-Esta noche iré de incógnito al bar-Respondió Batman-Investigaré y avisaré mañana lo que sepa.

-Perfecto. Nosotros seguiremos investigando-Dijo Gordon, mientras miraba hacia el horizonte-No olvides informarnos de lo que...

Al voltearse, todos vieron que Batman no estaba. Había desaparecido, mezclándose con las sombras de la noche.

-No se preocupen, siempre lo ha hecho-Dijo Gordon, mientras volvía a observar Ciudad Gótica, con todos sus ruidos nocturnos particulares, sus edificios extraños y lujosos, y las extrañas y tenebrosas gárgolas que se encontraban en los rincones de estos. Tras inhalar un poco de aquel hermoso aire natural, se encaminó hacia el interior del edificio, seguido por sus hombres.


CONTINUARÁ MAÑANA...

jueves, 28 de marzo de 2013

Batman Prevalece, capítulo 3: Las reglas del juego



Capítulo 3: Las reglas del Juego
Al día siguiente, todos los ciudadanos de Ciudad Gótica estaban curiosos por la misma razón: Bruce Wayne (Alias Batman), el playboy multimillonario y dueño de empresas Wayne, no había salido en toda la mañana de su mansión.
Bruce estaba tan  interesado en el caso de la noche anterior que sólo había dormido una hora y se había quedado investigando los archivos policiales de Ciudad Gótica,  mediante la computadora de la Bat-Cueva. Finalmente, después de tanta búsqueda, encontró el expediente que estaba buscando, no sin llevarse un gran disgusto:

Nombre: Desconocido

Alias: El Joker

Color de Ojos: Verde

Color de Pelo: Verde

Altura: 1,82 M.

Peso: 63 Kg.

Orígenes: Desconocidos

Antecedentes criminales: Robo a mano armada, Triple homicidio, experto en el arte de la persuasión y/o manipulación y amante del arte y la química.

Bruce se enfureció tanto que golpeó la mesa y sólo un bostezo fue lo que lo tranquilizó. Al parecer, no había nada que pudiera usar como arma para atrapar al Joker.

-¿Algún avance hasta el momento, señor? Aún sigo insistiendo en que debería descansar-Preguntó una voz familiar a sus espaldas.

Bruce se volteó: Alfred venía hacia él, llevando puestos su magistral traje de gala y sus guantes blancos.

-No descansaré hasta que atrape a ese hombre, Alfred-Respondió Bruce-No puedo creerlo. Nunca me había enfrentado a un criminal de este tipo: Sin orígenes, sin nombre real y sin ninguna pista que nos lleve a su paradero.

-No creo que sea necesario usar los expedientes policiales-Dijo el viejo mayordomo, con su conocido acento inglés-Si este hombre es el nuevo rey del crimen, debe haber más de un pandillero allí afuera que sepa dónde se oculta.

-El problema es que ninguno de ellos se atreve a delatarlo-Respondió Bruce-No hay ningún criminal que no esté afiliado con él. Todos ellos le temen, aún más que a Rupert Thorne.

-Entonces es probable que nos estemos enfrentando a alguien peor que a Thorne, señor-Respondió Alfred-Pero creo que debería encender el televisor. Hay algo que podría interesarle.

Bruce cerró los archivos del D.P.C.G. (Departamento de Policía de Ciudad Gótica) y conectó su computadora a la señal de la televisión. En él, James Gordon estaba dando una entrevista enfrente del ayuntamiento, rodeado de periodistas.

-¡Comisionado!-Gritó uno de los reporteros-¿Qué puede decirnos sobre los rumores del regreso de Batman? ¿Ha sido confirmado?

-Por supuesto-Respondió el comisario-Y lo ha hecho a tiempo, justo cuando más lo necesitamos.

-¿Cree que esto afectará al imperio criminal del Joker?-Preguntó otra periodista, apuntando con un micrófono encendido a Gordon.

-Sin duda alguna-Respondió Gordon, con ganas de “ya quiero que esto termine”-Batman nos ayudó mucho el año pasado a encarcelar a las organizaciones criminales de Rupert Thorne. Sin él, ese maldito seguiría libre. Ahora que es un miembro autorizado de la ley, trataremos de contactarnos con...

En ese momento, todos aquellos que miraban cualquier canal de televisión en Ciudad Gótica observaron el mismo espectáculo.
La transmisión fue bloqueada, y en su lugar apareció la de una cámara que parecía ser sostenida por alguien. En ella, un conocido hombre con rostro pálido, una sonrisa roja en la boca, vistoso cabello verde oscuro y acompañado por el cadáver sonriente de Randall Armstrong empezó a hablar a los espectadores:

-¡Buenos días, mi querida ciudad! Hoy, mi querido amigo Randall y yo orgullosamente les traemos un muy buen pronóstico del tiempo, con un soleado día de temor para la policía, lamentablemente desmejorando al mediodía con probabilidades de nubarrones llenos de murciélagos. ¡Ja, Ja, Ja! ¡Así es, Batman, estás en mi mira! Como todos sabrán, nuestra querida rata voladora arruinó una de mis importantes reuniones anoche. Por lo que he podido ver y escuchar, murciélago, tienes muchas ganas de echarme abajo. Pues estoy aquí para decirte que el sentimiento es mutuo. Por eso es que vamos a jugar un lindo juego, damas y caballeros: A partir de mañana, Batman deberá intentar derrotarme o toda Ciudad Gótica empezará a sufrir grandes bajas en el número de civiles. Oh, y si alguno de ustedes intenta ayudarle o siquiera trata de escapar de la ciudad, liberaré mi nueva toxina por toda la ciudad. Es una sorpresa, pero les aseguro que les quitará totalmente todos sus problemas. Aunque a ti te quitó algo más, ¿no es así, Randall? ¡Ni siquiera veo que muevas un músculo!

Con furia, el Joker lanzó bruscamente el cuerpo a un costado, haciendo que desapareciera de la vista de la cámara del televisor. Luego, volvió a mirar hacia la cámara y sonrió.

-En resumen-Dijo-Voy a  matar a Batman y, si intentan huir de Gótica, a ustedes, amigos míos. ¡Pero qué diablos, puede que lo haga de todos modos! ¡Ja, Ja, Ja, Ja, Ja, Ja!

Tras una feroz y sádica carcajada, la transmisión del Joker se cortó abruptamente y todos los canales regresaron a su programación habitual. Todos los periodistas, policías y ciudadanos que estaban en el ayuntamiento estaban paralizados por el terror.

-Y, ¿Qué puede decirnos sobre esto, Comisionado? ¿Tiene algún plan en mente?-Preguntó otro paparazzi, apenas recobrando el aliento.

-Perdón-Respondió Gordon, retirándose-Pero si no hay más preguntas que realmente sean necesarias, debo irme. Tengo a un monstruo que capturar.

Apenas Gordon terminó de hablar, Bruce apagó el televisor y se puso a meditar por unos minutos. Luego, se levantó del asiento y se dio cuenta de que no había remedio: Con o sin datos disponibles, las reglas ya habían sido fijadas. Ése psicópata destruiría toda la ciudad y aniquilaría a cada hombre, mujer y niño si era necesario para liquidarlo, sin importarle quién estuviese detrás de la máscara de Batman. Ya era hora de actuar.

-Alfred-dijo, al fin-Prepara mi traje.

-Enseguida, señor-respondió Alfred, mientras se encaminaba a buscar la imponente armadura. 

Fue entonces cuando un murciélago emitió un profundo chillido desde lo más profundo de la cueva. Bruce se quedó pensando un largo rato, hasta que al final, sus párpados se cerraron.Y entonces comenzó a dormir.

CONTINUARÁ...