sábado, 30 de marzo de 2013

Batman Prevalece, capítulo 6: Los próximos pasos del Joker



Capítulo 6: Los próximos pasos del Joker
Una vez que salió del As de Pique, Bruce se sentó en la esquina de la calle y sacó unos auriculares que estaban conectados al Bat-transmisor que había dejado en la puerta del camarín de Harley. Una vez colocados los auriculares en sus oídos, conectó el audio y se dispuso a escuchar todo lo que fuese a pasar en ese cuarto.

En ese mismo momento en el club, el Joker, con una amapola roja en la mano derecha, llamó a la puerta del camarín.

-¡Cariño, ya estoy en casa!-Dijo con su clásica voz bufonesca.

-¿Pastelito?-Preguntó Harley-¿Eres tú? ¡Pasa, por favor!

Harley abrió rápidamente la puerta y el Joker entró en el camarín, ofreciéndole la amapola.

-Sé cuánto te gustan. El vendedor no quiso vendérmelas todas, ¡pero llegamos a un acuerdo y el resto de las flores irán encima de su ataúd! ¡Ja, Ja, Ja, Ja!-Dijo el psicópata, muriéndose de la risa.

-¡Pero qué hermosa!-Gritó Harley de alegría, mientras inhalaba el perfume que se encontraba en la flor-¡Siempre sabes cómo impresionar a una chica!

El camarín tenía una cama con una sábana de color rosada y dos almohadas con unas fundas verde esmeralda, una pequeña silla, un armario y una pequeña mesa que tenía encima un espejo y una caja que contenía maquillaje blanco y lápiz labial, los cuales Harley siempre utilizaba antes de salir a escena. Las paredes y el piso estaban pintadas de color marrón. En el espejo había sido pegada una foto del Joker, con un pequeño corazón 
rojo dibujado en la parte superior.

-¿Te encuentras bien?-Preguntó Harley, al ver que el Joker tenía un tejo de preocupación en el rostro-¡Pareces muy apagado!

-Estoy bien, Harl-Dijo el Joker, aparentemente sin gana alguna de hablar del asunto.

-¡Adelante, cuéntale el problema que te aqueja a tu querida Harley!-Dijo ella, apoyándose en su hombro izquierdo.

El Joker se recostó en la cama, esperando desahogarse. Harley se sentó en la silla para escucharle.

-¡Todo esto es por culpa de ese Batman!-Empezó a decir, frustrado-¡La policía ha empezado a perder el miedo hacia mí y toda Gótica dice que es un héroe! ¡Es sólo otro criminal, como yo! ¡Lo consideran el que traerá justicia y orden! ¡¿Y qué hay de mí?! ¡He dado todo por ellos! ¡Me visto elegantemente y ellos prefieren a un fenómeno que va por allí en calzas! ¡Les hecho sonreír y les he proporcionado un mundo mejor, sin reglas, para que hagan lo que les plazca! ¡Se quejan de la anarquía que he traído, como abucheadores e inconformes! ¡¿Qué hay de malo con la anarquía?! Debo acabar con él de inmediato. Sí. Así es cómo aprenderán a respetarme.

-¡Ay, no pierdas el tiempo con una rata evolucionada, pastelito!-Dijo Harley, intentando hacer un chiste y emitiendo una pequeña risita-¡El control de plagas pronto se encargará de él!

Fue en ese mismo momento cuando el Joker perdió la paciencia. De un salto se levantó de la cama y abofeteó fuertemente a Harley. Ella cayó al suelo y profirió un gran grito de dolor.

-¡Ya deja de ser tan inocente y de hacer bromas pasadas de moda!-Gritó el Joker-¡Esa rata evolucionada puede tirar abajo todo lo que construido si no lo detengo!

-Lo siento, cariño-Respondió Harley con una voz débil, mientras se levantaba lenta y torpemente del suelo-Había olvidado lo mucho que odiabas eso.

-En fin-Dijo este, volviendo a sonreír-Ya es tiempo de que empiecen las masacres y puede que vaya a necesitar tu ayuda. Mañana por la noche atacaremos el museo de gemas “Cosette” de Ciudad Gótica, la mejor en su clase, que será reabierta por la noche.

-¡Oh, siempre he querido ir a visitar un museo!-Dijo Harley emocionada, mientras saltaba de felicidad y tironeaba de la camisa del Joker como un niño esperando un regalo-¡Por favor, Pastelito, vayamos! ¡Por favor!

-¡Está bien, está bien!-Gritó el payaso, mientras intentaba desprenderse a Harley de su camisa-¡Pero suéltame! ¡Me arruinas el traje!

En ese mismo momento Bruce, que había escuchado todo, desconectó los auriculares, los guardó y emprendió el camino de vuelta a la mansión Wayne. Tomó un taxi para que lo llevara y, mientras el taxista conducía, se quitó la peluca.

-¡Señor Wayne!-Dijo el conductor asombrado, mirando por el espejo que tenía enfrente-¿Qué hace vestido así a estas horas de la noche?

-Vengo de una fiesta de disfraces-Respondió Bruce, con una voz amable y grave a la vez-No sabe lo que me divertí, pero creo que me he propasado un poco con las copas. Por favor, no le diga a nadie sobre esto.

-Ya veo-Dijo el taxista, con una sonrisa de oreja a oreja-No se preocupe, será nuestro secreto.

-Muchas gracias-Respondió Bruce, aliviado-No sabe cuánto se lo agradezco.
Esa misma noche, Gordon, quien estaba cenando con su familia, recibió un mensaje de texto de un remitente desconocido en su teléfono móvil. El mensaje en cuestión era el siguiente:

¡CUIDADO!

 ¡ATAQUE  AL MUSEO  COSETTE  MAÑANA!

Apenas leyó esto, Gordon no se lo pensó dos veces: Tomó el teléfono de su casa y llamó al D.P.C.G.

-¿Buenas noches, departamento de policía?-Preguntó una voz  rasposa que  Gordon reconoció de inmediato: Era el borracho del Teniente Benson Snyder.

-Hola, Benson-Respondió Gordon-Soy yo, Jim. Necesito que prepares  a nuestros mejores hombres para mañana.

-¡¿Para qué los quieres?!-Preguntó el teniente, con poco interés-Mañana todos estaremos fuera de servicio. ¿Has tomado algo, Jim?

-¡Cierra la boca y hazlo, maldito  beodo*!-Gritó Gordon-¡Tira la maldita botella que estás bebiendo ahora mismo y hazlo!

-De acuerdo-Respondió Benson irritado, mientras comenzaba a hacer unas cuantas llamadas.

CONTINUARÁ...

Batman Prevalece, capítulo 5: Una noche de club



Capítulo 5: Una noche de club
Tras regresar rápidamente a la mansión con ayuda del Bat-Móvil, Bruce guardó su traje de Batman y sacó su kit de maquillaje y disfraces. Primero se colocó una peluca de color marrón; luego se vistió con una larga y enorme campera negra, unos pobres pantalones grises que estaban en un lamentable estado y unos zapatos ruinosos y gastados. Con su disfraz de vagabundo ladrón preparado, salió a la ciudad y partió hacia El As de Pique. Cuando llegó, en la puerta del bar se encontraba un musculoso hombre de esmoquin negro vigilando. Bruce le sonrió con una cara inocente que parecía la de un linyera vulgar y estúpido. El guardia lo vio de reojo y, con una expresión de enojo, le abrió la puerta.

Sin perder tiempo, Bruce entró en el establecimiento. El lugar estaba iluminado por unas lámparas colocadas en las paredes, cuyas bombillas irradiaban una luz roja y mortecina. Las mesas estaban atestadas de los peores criminales de la ciudad, entre los cuales Bruce pudo reconocer a muchos: Willy Barren, buscado por el asesinato de una pareja de ancianos hacía un año; Lance “Bala de Plata” Udeski, famoso pirómano que había incendiado un vecindario entero, quemando y matando a 50 personas en el proceso; George Parker, hermano de Don Parker y un largo etcétera.

En el escenario, un montón de bellas mujeres vestidas con unos provocativos trajes de arlequines de diferentes colores, hacían movimientos de baile sensuales ante los aplausos de aquellos miserables pervertidos, quienes contenían las ganas de subir al escenario para tomarlas en sus brazos y llevárselas a sus departamentos.

Bruce se encaminó hacia una de las mesas y tomó asiento. Uno de los camareros se acercó a él y le preguntó qué quería para beber.

-Sólo traígame un pequeño vaso de vodka-Respondió.

-Enseguida-Dijo el camarero, retirándose de inmediato.

-¡Siempre es bueno ver nuevas caras en este lugar!-Gritó una voz chillona.

Bruce miró hacia atrás y vio que el Joker estaba entrando en el As de Pique; Llevaba puesto un elegante traje de esmoquin negro, una camisa blanca de botones con un pequeño moño y unos largos pantalones oscuros. En sus pies, se encontraban los mismos zapatos con aspecto de sandalia que había utilizado en el almacén la noche anterior. El payaso se acercó lentamente hacia él, caminando con parsimoniosa gracia.

-Nunca te había visto por aquí-Dijo, extrañado-¿Quién eres tú?

Bruce se sintió acorralado. Sabía que tenía que inventar un nombre falso en ese preciso momento.

-Me llamo Brandon Whertein-Respondió, titubeando.

El Joker sonrió, aunque sin perder en el fondo la gran curiosidad que sentía por aquel individuo.

-¡Encantado de conocerte, Brandon!-Dijo, mientras se sentaba en la mesa que estaba a la izquierda de la de Bruce-¡Eres bienvenido aquí cuando quieras! ¡Siéntete de libre de gozar! No se lo digas a nadie, pero yo soy el verdadero dueño de este lugar.

-Seguro, puedes confiar en mí-Respondió Bruce amablemente, mientras resistía el querer abalanzarse sobre el Joker para reventarle la cabeza en el suelo.

-Su vodka, señor-Dijo el camarero, mientras colocaba el pequeño vaso en la mesa y se iba.

-Gracias-Respondió Bruce.

En ese momento, se escucharon los aplausos del público y la voz del presentador del club, que había subido al escenario para empezar a hablar por un micrófono, mientras las bailarinas se retiraban a sus camarines.

-¡Espero que todos se hayan divertido con estas bellezas, señores!-Dijo, con una voz jovial y un poco aguda-¡Y ahora, porque ustedes lo han estado esperando, es hora del gran final! ¡Caballeros, démosle un gran aplauso a la reina del As de Pique, la única e inigualable Harley Quinn!

Las luces del club se apagaron y una luz blanca iluminó el escenario. Desde atrás del escenario, salió una hermosa joven maquillada con pintura blanca en el rostro, un pequeño antifaz negro en los ojos, Los labios pintados con lápiz labial de color azul, un sombrero de bufón con un lado de color rojo escarlata y el otro de color negro y dos borlas colgando de ambos lados; Estaba vestida con una camisa musculosa ajustada que le dejaba al descubierto los hombros, el cuello y la raya que separaba sus pechos. Llevaba puestos unos pantalones apretados, unas botas largas y unos pequeños mitones en las manos. Toda su ropa, al igual que su gorro, llevaba los colores rojo y negro, pero mezclados por cualquier parte. Además, sus pantalones estaban llenos del símbolo de los diamantes del Póker, también rojos y negros.
     
Todos los allí presentes quedaron embobados por aquella aparición. Harley empezó a hacer una danza procaz, mientras bajaba del escenario con la luz blanca siempre siguiéndola y  pasando por las mesas, atrayendo a los mafiosos con sus encantos. Bruce no se inmutó ante esto, mientras que el Joker observaba el espectáculo con admiración. Tras terminar su baile unos minutos más tarde, Harley se fue mientras recibía los aplausos y los aullidos del público.

Todo el mundo empezó a irse del club. El Joker permanecía pensativo, inmerso en sus propias ideas. Bruce aprovechó la situación y, sin que nadie lo viera, fue hacia los camarines.

El pasillo era largo y estaba lleno de puertas pintadas de color amarillo, así como también lo estaban las paredes. Finalmente, Bruce encontró la puerta del camarín de Harley. Fue entonces cuando sacó del bolsillo de su campera un pequeño Bat-transmisor y lo introdujo en la cerradura de la puerta. Estaba justo por irse, cuando escuchó una especie de pelea que provenía de adentro del camarín.

-¡La rata de tu novio asesinó a mi hermano, perra!-Gritaba una voz masculina con odio visceral-¡Ahora yo voy a devolverle el favor!

-¡Ya suéltame, idiota!-Gritaba otra voz femenina y un poco infantil.

Se escuchó como una especie de ruidos fuertes, que sonaban como si fuesen patadas. Bruce se alejó inmediatamente de la puerta y se puso fuera del pasillo, mientras asomaba un poco la cabeza para ver qué iba a suceder.

La puerta del camerino se abrió. Harley salió al pasillo con pistola en mano, tirando al suelo a un desconocido. Al observar mejor, Bruce vio que se trataba del hermano de Don Parker, George, quien obviamente había ido esa noche para vengarse del Joker, asesinando a Harley. Tenía la cara completamente llena de moretones y un ojo morado, mientras que un pequeño hilo se sangre se escapaba de su boca. Harley le apuntó con el arma en la frente, mirándolo con una mirada de total desprecio.

-¡Lárgate de aquí!-Gritó enfurecida-¡Y si vuelvo a verte en el club del Sr. J una vez más, te romperé los huesos! ¡¿Me entiendes?! ¡Ahora piérdete!

-¡Esto no quedará así!-Respondió George, mientras escupía sangre al suelo, se levantaba torpemente y salía del pasillo, pasando cerca de Bruce, sin siquiera reparar en que estaba allí-¡Volveré! ¡Y juro que los mataré a ambos!

Harley le sacó la lengua y cerró estruendosamente la puerta.

Bruce quedó asombrado por aquella escena. No obstante, no perdió ni un minuto y escapó del bar.


CONTINUARÁ...

viernes, 29 de marzo de 2013

Batman Prevalece, capítulo 4: El arreglo



Capítulo 4: El arreglo
Esa noche, en la terraza del D.P.C.G. Gordon, acompañado de algunos de sus mejores detectives, encendió la Bat-Señal y se puso a esperar. Era la segunda vez en la vida que la encendía tras su inauguración y, por alguna razón, eso le dio una especie de paz por cinco minutos.

-¿Realmente cree que vendrá, comisario?-Preguntó un joven novato, que los acompañaba esa noche.

-Puedes apostar lo que quieras a que vendrá, Ritchie-Respondió Gordon-Vendrá, te lo aseguro.

-Si usted lo dice-dijo Ritchie, mientras se quedaba  callado, pensando en su familia.

Para matar el tiempo, Gordon sacó de su chaqueta su vieja pipa y empezó a fumar un poco de tabaco.

-Pensé que lo habías dejado-Dijo Batman a sus espaldas.

-Me permite relajarme-Explicó Gordon, mientras tiraba la caja de tabaco al suelo-Con los estragos que este asesino está causando, voy a necesitarlo mucho.

-¿Qué tenemos?-Preguntó el vigilante.

-No mucho-Respondió un inspector-Hemos interrogado a algunos gamberros con información, pero se niegan a atestiguar. Temen que manden a alguien para matarlos en pleno juicio.

-Entiendo-respondió Batman.

-Pero sí tenemos un dato para usar-dijo Gordon-Según parece, el Joker suele pasar todas las noches por “El As de Pique” para tomar un trago. Allí trabaja su novia, Harley Quinn. Estoy seguro de que has oído hablar de ella.

Bruce la recordaba de los archivos policiales: Harleen Francine Quinzel era conocida en toda Gótica por ser la bailarina principal de El As de Pique, un club nocturno famoso por albergar a varias de las cabezas criminales más peligrosas de la ciudad, las cuales venían a tomar una copa y ver bailarinas con vulgares y eróticos trajes de bufones. El club tenía los registros aparentemente limpios a nombre de un buen hombre de apariencia desconocida llamado Joseph Anderson (El Joker con un nombre falso), por lo que la policía no podía clausurarlo.

Harley era una joven  de cabello rubio  y ojos azules, ganadora de varios trofeos olímpicos por sus proezas atléticas y buscada en Central City por el asesinato de su antigua compañera de la universidad y de renta, Pamela Isley, famosa ecologista que había apoyado el movimiento de los derechos de las plantas y vegetales por cinco años.

El Joker la conocía desde hacía dos años cuando ella trabajaba de médica en un hospital de Central City, ya que éste llegó una noche al hospital lastimado en la pierna por una herida de bala-Un encuentro con gamberros- y el hospital le encargó atenderlo con los mejores cuidados. Durante las semanas en que su pierna sanaba lentamente, el psicópata empezó a piropear a la desprotegida doctora para obtener “favores” que el hospital prohibía a los pacientes, describiendo lo hermosa que era y de esta forma jugando con su mente. Esto hizo que ella le empezara a tener afecto, hasta que finalmente se enamoró locamente de él y abandonó su carrera en cuanto le dieron de alta. 

Mantuvieron una relación por un tiempo, hasta que el Joker la invitó a viajar a Ciudad Gótica. Pero esa misma noche, cuando estaba lista para viajar al aeropuerto, Pamela trató de hacerla entrar en razón.

-¡Ese hombre no te ama, Harley!-Gritó, totalmente cansada de repetirlo-¡Sólo está manipulándote!

-¡Te equivocas, Pamela!-Respondía Harley, con furia y conteniendo las lágrimas-¡Él me ama y yo lo amo! ¡No entiendo qué problema tienes con ello!

-¡Ya deja de auto-engañarte!-Respondió Pamela-¿Qué no ves lo que está haciendo contigo?

-Sal de mi camino-Dijo Harley, fríamente.

Se produjo entonces una pelea, debido a que Harley quería salir a verlo y Pamela intentaba bloquearle el paso para evitar que saliera del departamento. En medio de la riña, Harley logró agarrar una lámpara y golpeó con ella a Pamela en la cabeza, matándola accidentalmente. Horrorizada por lo que había hecho, agarró todas sus maletas, salió gritando de aquel hotel sin siquiera pagar la renta y emprendió el viaje con su “pastelito” hacia Ciudad Gótica, siendo torturada cada dos minutos por las palabras de Pamela (¡Sólo está manipulándote!).  

Y hay que reconocer que, a fin de cuentas, tenía razón. El Joker no amaba a Harley, era casi como una carga desde que se metió en su vida, ya que para alguien como él, el amor era un parásito. Al principio pensó en escapar rápidamente en el próximo avión y dejarla en el aeropuerto, pero cuando ella le contó el accidente que había tenido con Pamela, decidió llevarla con él, debido a que pensó que ya casi había terminado de moldearla a su imagen y semejanza.

-“Una gran obra como esa no merece ser dejada sin terminar"-Pensó.
                                                                                                                                                   
Al inaugurar El As de Pique y contratar a las demás bailarinas, decidió que Harley sería la estrella especial y que bailaría todas las noches para que pudiese conseguir algo de dinero, el cual no tardó en obtener en grandes cantidades, debido a que los hombres solían tener fantasías con ella mientras cantaba y bailaba. Incluso Rupert Thorne, que tuvo la posibilidad de ir una noche al club antes de que Batman lo enviase a BlackGate, había caído bajo sus encantos. A pedido del Joker, se vistió todas las noches con un traje de bufón color rojo y negro y se hizo llamar por su nombre corto, Harley Quinn, puesto que hacía que el loco recordara a los arlequines de la Edad Media.

Harley era bastante inocente y manipulable, pero en el fondo llevaba oculta una personalidad salvaje y vengativa, algo que el Guasón nunca había llegado a ver.

-Esta noche iré de incógnito al bar-Respondió Batman-Investigaré y avisaré mañana lo que sepa.

-Perfecto. Nosotros seguiremos investigando-Dijo Gordon, mientras miraba hacia el horizonte-No olvides informarnos de lo que...

Al voltearse, todos vieron que Batman no estaba. Había desaparecido, mezclándose con las sombras de la noche.

-No se preocupen, siempre lo ha hecho-Dijo Gordon, mientras volvía a observar Ciudad Gótica, con todos sus ruidos nocturnos particulares, sus edificios extraños y lujosos, y las extrañas y tenebrosas gárgolas que se encontraban en los rincones de estos. Tras inhalar un poco de aquel hermoso aire natural, se encaminó hacia el interior del edificio, seguido por sus hombres.


CONTINUARÁ MAÑANA...

jueves, 28 de marzo de 2013

Batman Prevalece, capítulo 3: Las reglas del juego



Capítulo 3: Las reglas del Juego
Al día siguiente, todos los ciudadanos de Ciudad Gótica estaban curiosos por la misma razón: Bruce Wayne (Alias Batman), el playboy multimillonario y dueño de empresas Wayne, no había salido en toda la mañana de su mansión.
Bruce estaba tan  interesado en el caso de la noche anterior que sólo había dormido una hora y se había quedado investigando los archivos policiales de Ciudad Gótica,  mediante la computadora de la Bat-Cueva. Finalmente, después de tanta búsqueda, encontró el expediente que estaba buscando, no sin llevarse un gran disgusto:

Nombre: Desconocido

Alias: El Joker

Color de Ojos: Verde

Color de Pelo: Verde

Altura: 1,82 M.

Peso: 63 Kg.

Orígenes: Desconocidos

Antecedentes criminales: Robo a mano armada, Triple homicidio, experto en el arte de la persuasión y/o manipulación y amante del arte y la química.

Bruce se enfureció tanto que golpeó la mesa y sólo un bostezo fue lo que lo tranquilizó. Al parecer, no había nada que pudiera usar como arma para atrapar al Joker.

-¿Algún avance hasta el momento, señor? Aún sigo insistiendo en que debería descansar-Preguntó una voz familiar a sus espaldas.

Bruce se volteó: Alfred venía hacia él, llevando puestos su magistral traje de gala y sus guantes blancos.

-No descansaré hasta que atrape a ese hombre, Alfred-Respondió Bruce-No puedo creerlo. Nunca me había enfrentado a un criminal de este tipo: Sin orígenes, sin nombre real y sin ninguna pista que nos lleve a su paradero.

-No creo que sea necesario usar los expedientes policiales-Dijo el viejo mayordomo, con su conocido acento inglés-Si este hombre es el nuevo rey del crimen, debe haber más de un pandillero allí afuera que sepa dónde se oculta.

-El problema es que ninguno de ellos se atreve a delatarlo-Respondió Bruce-No hay ningún criminal que no esté afiliado con él. Todos ellos le temen, aún más que a Rupert Thorne.

-Entonces es probable que nos estemos enfrentando a alguien peor que a Thorne, señor-Respondió Alfred-Pero creo que debería encender el televisor. Hay algo que podría interesarle.

Bruce cerró los archivos del D.P.C.G. (Departamento de Policía de Ciudad Gótica) y conectó su computadora a la señal de la televisión. En él, James Gordon estaba dando una entrevista enfrente del ayuntamiento, rodeado de periodistas.

-¡Comisionado!-Gritó uno de los reporteros-¿Qué puede decirnos sobre los rumores del regreso de Batman? ¿Ha sido confirmado?

-Por supuesto-Respondió el comisario-Y lo ha hecho a tiempo, justo cuando más lo necesitamos.

-¿Cree que esto afectará al imperio criminal del Joker?-Preguntó otra periodista, apuntando con un micrófono encendido a Gordon.

-Sin duda alguna-Respondió Gordon, con ganas de “ya quiero que esto termine”-Batman nos ayudó mucho el año pasado a encarcelar a las organizaciones criminales de Rupert Thorne. Sin él, ese maldito seguiría libre. Ahora que es un miembro autorizado de la ley, trataremos de contactarnos con...

En ese momento, todos aquellos que miraban cualquier canal de televisión en Ciudad Gótica observaron el mismo espectáculo.
La transmisión fue bloqueada, y en su lugar apareció la de una cámara que parecía ser sostenida por alguien. En ella, un conocido hombre con rostro pálido, una sonrisa roja en la boca, vistoso cabello verde oscuro y acompañado por el cadáver sonriente de Randall Armstrong empezó a hablar a los espectadores:

-¡Buenos días, mi querida ciudad! Hoy, mi querido amigo Randall y yo orgullosamente les traemos un muy buen pronóstico del tiempo, con un soleado día de temor para la policía, lamentablemente desmejorando al mediodía con probabilidades de nubarrones llenos de murciélagos. ¡Ja, Ja, Ja! ¡Así es, Batman, estás en mi mira! Como todos sabrán, nuestra querida rata voladora arruinó una de mis importantes reuniones anoche. Por lo que he podido ver y escuchar, murciélago, tienes muchas ganas de echarme abajo. Pues estoy aquí para decirte que el sentimiento es mutuo. Por eso es que vamos a jugar un lindo juego, damas y caballeros: A partir de mañana, Batman deberá intentar derrotarme o toda Ciudad Gótica empezará a sufrir grandes bajas en el número de civiles. Oh, y si alguno de ustedes intenta ayudarle o siquiera trata de escapar de la ciudad, liberaré mi nueva toxina por toda la ciudad. Es una sorpresa, pero les aseguro que les quitará totalmente todos sus problemas. Aunque a ti te quitó algo más, ¿no es así, Randall? ¡Ni siquiera veo que muevas un músculo!

Con furia, el Joker lanzó bruscamente el cuerpo a un costado, haciendo que desapareciera de la vista de la cámara del televisor. Luego, volvió a mirar hacia la cámara y sonrió.

-En resumen-Dijo-Voy a  matar a Batman y, si intentan huir de Gótica, a ustedes, amigos míos. ¡Pero qué diablos, puede que lo haga de todos modos! ¡Ja, Ja, Ja, Ja, Ja, Ja!

Tras una feroz y sádica carcajada, la transmisión del Joker se cortó abruptamente y todos los canales regresaron a su programación habitual. Todos los periodistas, policías y ciudadanos que estaban en el ayuntamiento estaban paralizados por el terror.

-Y, ¿Qué puede decirnos sobre esto, Comisionado? ¿Tiene algún plan en mente?-Preguntó otro paparazzi, apenas recobrando el aliento.

-Perdón-Respondió Gordon, retirándose-Pero si no hay más preguntas que realmente sean necesarias, debo irme. Tengo a un monstruo que capturar.

Apenas Gordon terminó de hablar, Bruce apagó el televisor y se puso a meditar por unos minutos. Luego, se levantó del asiento y se dio cuenta de que no había remedio: Con o sin datos disponibles, las reglas ya habían sido fijadas. Ése psicópata destruiría toda la ciudad y aniquilaría a cada hombre, mujer y niño si era necesario para liquidarlo, sin importarle quién estuviese detrás de la máscara de Batman. Ya era hora de actuar.

-Alfred-dijo, al fin-Prepara mi traje.

-Enseguida, señor-respondió Alfred, mientras se encaminaba a buscar la imponente armadura. 

Fue entonces cuando un murciélago emitió un profundo chillido desde lo más profundo de la cueva. Bruce se quedó pensando un largo rato, hasta que al final, sus párpados se cerraron.Y entonces comenzó a dormir.

CONTINUARÁ...

Batman Prevalece, capítulo 2: Asalto en el Almacén Weber


Capítulo 2: Asalto en el Almacén Weber
Esa noche, cubierta por las sombras de Ciudad Gótica, una extravagante limusina negra se estacionó en frente de la puerta del supuestamente abandonado almacén Weber, vigilada por dos guardias armados y vestidos con esmóquines y máscaras de payasos. Un corpulento hombre de raza negra bajó del asiento de conductor y, sin siquiera tardarse, abrió la puerta trasera del costado derecho de la limusina para que su ocupante pudiese bajar. Se trataba de Don Parker, un ex-mafioso de Rupert Thorne y el mayor socio del Joker. Esa noche había ido a una reunión con él, llevando puestas sus mejores galas: Llevaba un sombrero, chaqueta y pantalones blancos, corbata amarilla intensa y una camisa azul marino. En su boca, llevaba su habitual habano. Don creía que los habanos en la boca le daban apariencia de alguien con fama de rudo. Claro que tampoco era idiota, ya que sabía bien que habría sujetos que intentarían cargársele, por lo que siempre iba preparado. Tras cinco breves segundos, tiró el habano al suelo de la calle y, acompañado por su chofer a su izquierda, se encaminó hacia la puerta del almacén, no sin antes haber cerrado la puerta de la limusina por donde había salido. Al llegar a la puerta, uno de los guardias lo detuvo, apuntándolo con el rifle, en caso de que hubiese que disparar.

-Llegas tarde-Le dijo con una voz grave e irritada-Al jefe no le gustan los retrasos y lo sabes.

Don sacó de su bolsillo otro habano, lo encendió con un fósforo y se dispuso a fumarlo. Su chofer se quedó ahí parado, sin decir nada, como su jefe le había pedido anteriormente.

-Tuve algunos problemas que atender-dijo tranquilo, mientras su habano expedía mucho humo- Fue un pequeño contratiempo, lo siento.

-Debes considerarte afortunado de que nos agrades, Parker-dijo el otro guardia- De lo contrario, te despellejaríamos la jeta ahora mismo.

-¿Tu jefe ya está aquí?-respondió Don, sin siquiera inmutarse ante tales amenazas.

-Ha estado esperándote desde hace cuarenta y cinco minutos-dijo el primer guardia- Mira, haznos un favor y entra ya.

El segundo guardia sacó de su bolsillo unas llaves de bronce, pero que parecían doradas bajo el reflejo de la luz de la Luna. Introdujo una de ellas en la cerradura de la puerta y después volvió a metérselas en el bolsillo. Luego, abrió la puerta totalmente, invitando al miserable a entrar. Don entró en el recinto, acompañado de su chofer, no sin antes tirar su habano a la calle. Luego, los dos guardias entraron también y cerraron la puerta por detrás.

El almacén estaba totalmente iluminado por una enorme lámpara de aspecto arácnido, la cual colgaba del techo. Había montones de cajas pequeñas de color marrón con el símbolo de un comodín de sombrero con borlas de color  rojo, apiladas en varias columnas, una arriba de la otra. Las grises y antiguas paredes estaban llenas de una multitud de pequeños y grandes “HA HA HA” hechos con una pintura roja carmesí tan intensa, que a Don por un momento le pareció que realmente se trataba de sangre. En el centro de la habitación, cuatro payasos estaban parados al costado izquierdo y derecho de una vieja silla en buen estado. Y en esa silla estaba sentado el nuevo rey del crimen de Ciudad Gótica, el Joker. Estaba vestido con su famoso y extravagante frac morado, camisa naranja, una extraña corbata con moño celeste, un suéter verde y unos pantalones también morados. En el lado derecho de su frac llevaba colgada una pequeña flor amarilla, de la cual brotaba un hermoso perfume que olía a primavera. Sus pies blancos lucían unos graciosos zapatos negros, que parecían sandalias. En las manos llevaba unos guantes violetas.
Al levantar su mirada pensativa del suelo y ver que Don Parker, custodiado por dos de sus hombres y acompañado por un hombre musculoso de brillante piel negra caminaba hacia él, el psicópata esbozó una enorme sonrisa cruel, se levantó y fue a saludar a su esperado amigo de negocios.

-¡Don, viejo amigo!-dijo, con una voz casi cómica y jovial, mientras le palmeaba el hombro derecho-¡Estoy feliz de volver a verte! ¡Tu naturaleza impuntual no ha cambiado en absoluto!      

Don empezó a sudar y perdió su compostura de hombre valiente. Nadie podía saber con exactitud cuándo el Joker estaba bromeando con uno y cuándo estaba preparándose para asesinarte.

-Hola, Joker-Su voz sonó como un susurro y temblorosa- Lamento haber llegado tan tarde.

-Oh, vamos, Don-Respondió el payaso, soltando una pequeña risa-Lo importante es que estás aquí. Estoy seguro de que tienes otra jugosa propuesta para mí. Así que vayamos directamente a los negocios.

El Joker hizo señas a uno de sus hombres y este sacó una silla circular pequeña de un rincón. Don se sentó en ella y el Joker se sentó en la suya, dispuesto a escuchar.
Recobrando su valor, Don empezó a hablar:

-Verás, desde que te has hecho con el control, Gótica es prácticamente tuya, y gracias a nuestros acuerdos, mía. Los negocios con los vagabundos han salido exitosamente. Pero aún sigo preocupado, porque si Batman regresa ahora, estaremos indefensos para defendernos. Y...
Sus palabras fueron interrumpidas por una aguda carcajada proveniente del Joker, el cual se desternillaba de la risa.

Ay, por favor-dijo, golpeándole en el hombro derecho, aún riéndose-Ya estoy cansado de oír sobre esa leyenda urbana de la rata voladora gigante que se las apañó con tu jefe.

-¡No seas idiota!-Respondió Don, furioso, mientras lo agarraba del frac-¡Ése monstruo existe! ¡Mientras estuvo aquí, capturó a la mitad de la población criminal de Gótica! ¡Apenas logré escapar de él cuando  atrapó a Thorne! ¡Tarde o temprano, vendrá por ti! ¡Los dos iremos a la cárcel! ¡No voy a ser metido tras las rejas sólo porque eres un estúpido!

Don se detuvo soltándolo, dándose cuenta que había cometido un grave error. La sonrisa del Joker desapareció por completo. Una horrible expresión de odio se reflejó en su rostro. De inmediato, se levantó de la silla y agarró a Don por la camisa, incrustándole una mirada amenazante. Don sudó como nunca antes lo había hecho, casi a punto de gritar. Su chofer intentó ayudarlo, pero los payasos lo mantuvieron agarrado.

-¡Escúchame, miserable cobarde!-Gritó el bufonesco mafioso, con una ira ciega- ¡Te he dado una buena mitad de mi ciudad y no voy a arriesgar todo lo que he conseguido por un imbécil que le echa la culpa a un murciélago imaginario de la cultura local por sus propios fracasos antes de conocerme!

De pronto, sonó un sonido como el de una cuchilla girando como un trompo en el aire, la bombilla de la lámpara explotó y el almacén quedó totalmente a oscuras. Impresionado por lo que acababa de pasar, el Joker soltó a Don y se apresuró a sacar su pistola, oculta bajo el suéter de su camisa. Sus matones, asustados, se prepararon para lo peor y sacaron también sus armas. Los guardias sostuvieron fuertemente sus rifles.

-¡Bueno, parece que alguien quiere una cita a oscuras!-Dijo el Joker, mientras reía por su propio chiste-¡Vamos, amigos, démosle una cálida bienvenida a nuestro visitante!

-Entendido, jefe-Dijo uno de los payasos, mientras cargaba su pistola.

Don Parker lanzó un grito de terror que parecía de mujer y, aferrándose al esmoquin de su chofer, empezó a llorar patéticamente, revelando su verdadero nivel de cobardía.

-¡No dejes que me lleve, Randall!-Siguió gritando-¡No dejes que me lleve!

-¡Vuelve a pronunciar otra palabra, Don, y juro que te agujerearé la cabeza a balazos hasta que me moje los pantalones!-Gritó el Joker, mientras empezaba a perder la paciencia.

De pronto, se escuchó un golpe seco y un grito de dolor. Todos vieron asustados hacia la derecha: Mientras disparaba con su rifle para todos lados, uno de los guardias parecía luchar contra algo o alguien invisible. Un minuto después, era arrastrado a la oscuridad por una extraña figura humana, que lo agarraba  de los brazos.
Uno de los payasos empezó a disparar hacia la nada, cerca de donde el guardia había desaparecido. Pronto, un musculoso brazo negro lo agarró del cuello y lo llevó a las sombras. Luego, el otro guardia con rifle y otro payaso desaparecieron de donde estaban parados.
Ahora sólo quedaban el Joker, Don, su chofer Randall y dos payasos.

-Ah, hace tiempo que no jugaba al cuarto oscuro-Suspiró el Joker, sonriendo con naturalidad-Quienquiera que seas, ¡te agradezco!

-¡Mierda!-gritó Don, presa del pánico-¡Él está aquí!

-¿¡Quién!?-Gritó el Joker, harto de escuchar “cacarear” a su compañero de negocios.

-Yo-Dijo una voz grave y seria.

La habitación se llenó de luz. Uno de los matones había encontrado el interruptor de la luz de emergencia. Randall y los dos matones se asustaron. El Joker sonrío y Don Parker miró asustado hacia aquello que más temía.

Batman estaba enfrente de ellos. Después de un año, finalmente había regresado a Ciudad Gótica. Los cuatro payasos colgaban cabeza abajo del techo del almacén atados por sogas, pero inconscientes. Al Joker no le asombró en lo más mínimo su aparición, a pesar de que era su primer encuentro con él. Don Parker se aterrorizó, puesto que su disfraz había cambiado mucho desde la última vez que lo había visto: Su armadura negra había sido reemplazada por una de tela gris con el símbolo de un murciélago más grande que el original, ubicado en casi todo el pecho, habiendo perdido totalmente el círculo amarillo que lo rodeaba. Su pecho además exhibía un cuerpo musculoso y muy bien trabajado. La capa era la misma, pero las orejas de su nueva máscara eran más pequeñas. Debajo de su metálico cinturón amarillo llevaba unas mallas negras ajustadas. Sus botas negras ahora eran más largas y tenían un color negro más fuerte.

-Tu imperio criminal se terminó aquí, Joker-Dijo serenamente-Y tú Don, te reunirás con Thorne.

El Joker observó a Batman con una sonrisa clavada en el rostro.

-Bueno-Dijo con una actitud despreocupada-Parece que nuestra leyenda se ha vuelto realidad. Un disfraz muy teatral, pero quién soy yo para decirlo. Debes ser un gran sabueso para haberme localizado. O tal vez sólo te limitaste a seguir las huellas que alguien dejaba por el suelo, ¿verdad, Don?

-¡NO!-Gritó Don, agarrándose de la camisa de Randall-¡Yo no lo traje aquí! ¡Debes creerme!

-Te creo, Don-Respondió el bufón, soltando una pequeña carcajada.

Se oyó un ruido seco, como un disparo, y Don Parker pasó a otra vida. Randall, en medio de un trauma, tiró al suelo el cuerpo que aún seguía tironeando su camisa.

-Una lástima, Donnie-Dijo el Joker-Pero negocios son negocios, ya sabes.

-¡Lo mataste!-Gritó Batman con furia.

-¡Hola!-Respondió el payaso-¡Hombre malo! Realmente detesto a los aguafiestas. Muchachos.

Recobrándose del impacto, los matones accionaron sus rifles. Usando el pensamiento rápido, Batman se puso a cubierto en un rincón para evitar las balas. Aprovechando la distracción, el Joker ordenó la retirada a sus hombres y que llevaran a Randall, que se había quedado ahí parado en estado de shock. Rápidamente, salieron afuera del almacén por la salida de emergencia, la cual daba al  estacionamiento, donde habían dejado su auto color púrpura.
Cuando ya estaban por llegar al auto, se dieron cuenta de que Batman les estaba pisando los talones. Uno de los dos payasos se detuvo a combatirlo mano a mano, pero el caballero oscuro lo derribó en cinco segundos, gracias a una llave de Judo. Cuando terminó de encargarse del matón, el Joker ya estaba con Randall en la parte trasera del auto, mientras que su último hombre en pie estaba en la parte de adelante, encendiendo el motor.

-¡Acelera de una vez, Arnold!-Gritó el Guasón-¡Si este Bati-Memo nos atrapa, serás la próxima estatua sonriente de mi colección!

El auto arrancó y trató de atropellar a Batman en su camino, pero éste logró saltar a la izquierda justo a tiempo. Batman observó cómo el auto se deslizaba velozmente, sin oportunidad de que pudiese alcanzarlo a tiempo. El Joker sacó la cabeza por la ventanilla del auto y, mirándolo sonriente, gritó con todas sus fuerzas:

-¡Hasta la próxima, murcielaguito! ¡Que tengas un buen viaje! ¡Ja, Ja, Ja, Ja!

-Ríete mientras puedas-Pensó Batman-Porque la próxima vez te atraparé.
Mientras el auto del Joker se perdía de vista, las sirenas de las patrullas policiales se escuchaban cada vez más cerca.
Batman supo que ya era momento de retirarse. La policía ahora se encargaría del resto. Ya no había nada qué hacer ahí. Pero no se iría sin dejar un mensaje.
Cuando el Comisionado Gordon y su pelotón llegaron al almacén encontraron a cuatro hombres colgando del techo y a otros dos atados con cuerdas en el estacionamiento. Mientras revisaba el lugar antes de irse, Gordon encontró algo: un pequeño papel tirado en el suelo, con una nota que tenía escrito y dibujado lo siguiente:

Jim:
El Joker estuvo aquí. Escapó, pero atrapé a varios de sus hombres. Ha llegado el momento de hacer justicia en esta ciudad. Nos veremos muy pronto.
Atte.                                                  

                                     

Un pensamiento de tranquilidad pasó por la mente del agente de policía.


-Y así será, viejo amigo-Dijo en voz baja.


CONTINUARÁ...