domingo, 7 de abril de 2013

Batman Prevalece, capítulo 10: Máscaras



Capítulo 10: Máscaras
Al día siguiente, la fiesta de disfraces de Spencer Riverplot comenzó a las ocho de la mañana con mucho entusiasmo. Una gran cantidad de gente había ido disfrazada de caballeros medievales con armadura, soldados militares, princesas, dragones, capitanes pirata, sirenas, payasos, cavernícolas y cualquier clase de animal de áfrica que uno se pudiese imaginar. Incluso había un niño disfrazado de Superman y una joven que había modificado el vestido de su madre a su antojo y se había convertido en la Mujer Maravilla. Por el final de la fiesta, se anunciaría al ganador del premio por mejor disfraz.

Spencer era un hombre viejo de unos setenta y dos años, conocido en toda la ciudad por brindar siempre las mejores fiestas y casi nadie faltaba. Pero, en el fondo, también era un asqueroso avaro que  amaba el dinero más que su propia vida, por lo que hacía que sus invitados pagasen la entrada y siempre se frotaba las manos, pensando en las enormes cantidades de dólares que podría sacar con aquellos eventos. Cuando Gordon le avisó que su vida estaba en peligro, mostró con enorme descaro su increíble nivel de estupidez y codicia.

-No me importa que ese hombre venga aquí-Dijo, despreocupadamente-Será como un invitado más y ganaré más dinero.

-Le aseguro que sólo podrá tocar el dinero mientras viva, Riverplot-Respondió Gordon, enojado-Es más, ya deje de ser tan idiota. ¡Ese sujeto es cualquier cosa, excepto un hombre!

-De acuerdo, de acuerdo-Dijo el anciano-Pero sólo porque usted lo quiere así.

Todos los invitados estaban en el salón principal, el cual tenía un pequeño escenario, donde Spencer solía subir para dar anuncios importantes. Arriba, en los costados derecho e izquierdo del escenario, había unos enormes parlantes, de los cuales brotaba una hermosa música. Cerca de las ventanas, donde se podía apreciar una increíble vista de Ciudad Gótica, había una mesa llena de bocadillos y postres de chocolate, vainilla, frutilla y una inmensa selección de sabores exquisitos para el paladar.

Durante la fiesta, la policía vigiló el edificio en público, sin siquiera revelar el motivo a nadie. Spencer mintió a sus invitados, diciendo que habían venido para disfrutar de la celebración, pero que “se habían olvidado de venir disfrazados”, una idea muy original para alguien tan estúpido como él.

Gordon y sus hombres no bajaron la guardia en ningún momento: Revisaron por todos lados, estando preparados para cualquier cosa que sucediese en aquel edificio. Batman, por su parte, se encontraba afuera, trepado a una de las grotescas estatuas de gárgolas que se encontraban cerca de las enormes ventanas, vigilando con atención y escuchando lo que pasaba adentro gracias a un pequeño transmisor. Algunas de las personas allí presentes tomaban ponche y la mayoría estaba en el centro del salón, cantando y bailando; Otras estaban un poco preocupadas por la presencia de la policía, pues temían que algo malo llegase a pasar.

Pasó una hora entera. La fiesta estaba a punto de terminar y no había ni señas del Joker. Gordon comenzó a pensar que la advertencia del loco sólo había sido un mal chiste. Uno de sus hombres se acercó a él.

-Se acabó, Comisario-Dijo, con aburrimiento-Nos han tomado el pelo. Avisaré a los demás.

-No nos iremos hasta que la fiesta se acabe-Respondió Gordon-Aún existe la posibilidad de que...

En ese momento, la música dejó de escucharse. Spencer subió al escenario con un micrófono y toda la gente se reunió cerca de allí para escucharle.
-¡Muy bien, amigos y amigas!-Dijo Spencer, mientras sostenía una enorme copa de oro en sus manos-¡Espero que hayan disfrutado de esta genial fiesta! ¡Ahora, como todos saben, anunciaremos al ganador del mejor disfraz!

Se hizo un momento de silencio. Los invitados se preguntaban quién sería el ganador.

-Y el ganador es-Dijo, mientras se contenía unos segundos para decir la respuesta-¡Usted, señor!

Con el dedo índice de su mano izquierda, Spencer señaló entre la multitud a un hombre que estaba disfrazado de un payaso gordo de circo, con unos enormes pantalones rojos, zapatos negros, camisa blanca y guantes grises. Tenía una enorme máscara de payaso, con cara blanca, enormes ojos amarillos, una sonrisa roja pintada y la calva tapada por un pequeño y gracioso sombrero de marinero.

El hombre subió torpemente al escenario ante los aplausos de los demás y se reunió con Spencer, quien ya casi no podía sostener más la copa.

-¡Un disfraz muy original, señor!-Dijo Spencer, con una sonrisa disimulada.

-¡Oh, gracias, pero creo que no me lo merezco!-Dijo el payaso, haciendo falsete de voz chillona.
De pronto, el comunicador en el oído derecho de Gordon comenzó a sonar.

-¡Jim!-Gritó Batman-¡Saca a todos de allí! ¡Se aproxima un helicóptero!

-¿Dónde-Comenzó a preguntar Gordon, hasta que vio por las ventanas y se detuvo.

Al escuchar el fuerte movimiento de unas aspas, todos vieron que un helicóptero de color morado, conducido por lo que parecía ser un payaso musculoso, se acercó a las ventanas del edificio y activó su metralleta. Los primeros disparos destruyeron el vidrio de las ventanas y los últimos llegaron a matar a varios de los que estaban cerca de allí.

-¡Corran todos a la salida!-Gritó Gordon-¡Lárguense ya! ¡Nos encargaremos!

La gente empezó a escapar por la salida de emergencia y Batman entró en escena. La mitad de los policías se encargaron de ayudar a sacar a las personas rezagadas y la otra se reunió con Gordon y Batman.

Mientras el helicóptero entraba en el recinto, se escuchó un fuerte disparo que venía del escenario; Spencer Riverplot había sido asesinado por una bala en el corazón. El trofeo se le escurrió de las manos y se rompió en pedazos, debido a lo frágil que era. El hombre con disfraz de payaso lo había matado. Con la pistola en su mano derecha aún humeando, el “payaso” se quitó la enorme máscara, revelando la pálida y sonriente cara del Joker.

-¡Y así es cómo matas a un anciano imbécil!-Dijo, con una potente carcajada.

 Gordon vio la escena sorprendido, mientras que Batman entraba cerraba fuertemente las manos para convertirlas en puños. Los demás policías, sin dudarlo ni un segundo, apuntaron al criminal de inmediato. Del lado trasero del helicóptero, Harley bajó acompañada del payaso que había conducido el helicóptero y otro curiosamente similar en aspecto y altura al primero. Los dos estaban vestidos con chalecos anti-balas y armados con metralletas.

-¡Ups!-Dijo el Joker-¡Creo que estamos empatados de nuevo!

-¡Maldito asesino!-Gritó enfurecido.

-¿Qué?-Preguntó el bufón, con su clásica voz-¿Acaso no fue bastante fácil adivinar mi disfraz? ¡Lo sabía! ¡Tendría que haber venido con zapatos largos, estos me hacen ver bastante obeso! ¡Ja, Ja, Ja, Ja, Ja, Ja!

Ambos payasos abrieron fuego y en unos minutos, todos los oficiales que apuntaban al Joker acabaron muertos o lastimados gravemente, quedando solos el Caballero Oscuro y el Comisionado en pie. Gordon intentó jalar del gatillo, pero Harley le pateó en la mano para que soltara la pistola y luego lo derribó con un puñetazo en el mentón.

-¡Las manos limpias, viejo!-Dijo ella, sonriendo vilmente-¡Ya eres bastante tonto como para no haber venido sin máscara!

-¡Maldita perra!-Gritó Gordon, mientras Harley lo lanzaba contra la pared-¡Te juro  que cuando te atrape, te pondré en una camisa de fuerza!

En ese mismo instante, el odio y la ira se apoderaron de Batman. Sin siquiera avisar nada, se abalanzó sobre el Joker y empezó a llenar su rostro de moretones, mientras este último reía a más no poder.

-¡Pastelito, no!-Dijo Harley, con terror en los ojos-¡Déjalo en paz!

Con una gran desesperación, Harley subió al escenario y golpeó a Batman por la espalda, pero la armadura del vigilante era bastante dura, por lo que se lastimó los nudillos y se arrodilló en el suelo por el dolor. Batman, sin haber notado aquello, continuó soltando golpes, hasta que se detuvo, viendo que el Joker tenía la cara con sangre por todos lados y un diente roto, pero aún así seguía riendo.

-Te mataré-Dijo Batman, seriamente.

-¡Eso es, fenómeno!-Respondió el Joker, con una carcajada demencial-¡Mátame! ¡Aplasta mi cabeza! ¡Haz añicos mi tráquea! ¡Destruye mi cuello! ¡Adelante, hazlo! ¡Hazlo!

-¡Cállate!-Gritó Batman, mientras resistía aquel impulso que siempre había logrado eliminar de su mente por años.

Mientras el vigilante más temido en Ciudad Gótica comenzaba a sufrir un terrible tormento psicológico, el Joker consiguió meterle una patada en los genitales, logrando liberarse.

-Denle una pequeña lección, muchachos-Dijo a sus matones, mientras sacaba la sangre que se le escapaba de la nariz con un pañuelo que tenía oculto en su disfraz-¡Así aprenderá a no jugar con los mayores! ¡Ja, Ja, Ja!
Sin problema alguno, los payasos descargaron varios golpes en el cuerpo de Batman, dejándolo en mala condición para luchar. Harley, que se había recuperado, rápidamente abrazó al Joker.

-¡Oh, Cariño! ¡Gracias a Dios que estás vivo!-Dijo, aliviada.

-¡Desde luego que lo estoy, Harl!-Respondió él, mientras se quitaba a Harley de encima-Y ahora, por fin tendré el placer de encargarme de esta peste indeseable de una vez por todas. ¡Sonríe, murciélago!

El Joker levantó del suelo su pistola y se preparó para matar a Batman. Al ver que estaba vencido, el héroe se rindió y esperó su final. Pero fue entonces cuando los policías que habían ayudado en la evacuación regresaron y, al ver lo que había pasado, comenzaron a disparar.

-¡Esto se ha puesto malo, jefe!-Dijo uno de los dos payasos-¡Vámonos de aquí!

-Será en otra ocasión, rata-Dijo el loco, con odio, al mismo tiempo que guardaba su pistola.

Con la ayuda de Harley y sus dos hombres, el Joker se dirigió a su única vía de escape y emprendió la huida. A pesar de los disparos de la policía, el helicóptero logró despegar y emprender vuelo, perdiéndose en Ciudad Gótica.

Apenas el Joker escapó, el pelotón revisó al resto del cuerpo caído y logró encontrar tres heridos y dos muertos. Luego, se prepararon para reanimar a Gordon. Cuando este finalmente despertó y se enteró de las bajas, se acercó al cuerpo de Batman para ver si aún seguía con vida.

-¡Batman!-Preguntó de inmediato, esperando recibir una respuesta-¿Te encuentras bien?

Batman estaba totalmente dañado por los golpes, especialmente por el que había recibido de parte del Joker. Con esfuerzo, logró levantar su cabeza y, escupiendo un poco de sangre, respondió:

-Jim, esto tiene que acabar. Ahora.

-No te preocupes, amigo-Dijo Gordon, mientras le ayudaba a levantarse-Te pondrás bien.

CONTINUARÁ EL PRÓXIMO SÁBADO...

viernes, 5 de abril de 2013

Batman Prevalece, capítulo 9: El inicio de una leyenda



Capítulo 9: El inicio de una leyenda
Esa noche, mientras dormía cómodo en su cama, Bruce Wayne comenzó a recordar cosas de su pasado en las cuales hacía mucho tiempo que no había pensado.

Varias costuras del tiempo empezaron a pasar por su cansada y perturbada mente. Soñó con aquella noche en el cine hacía treinta años, con aquella vieja película de “La Máscara del Zorro”, con sus padres a su lado mientras veía una película con ellos por última vez.

Cuando la película terminó, salieron del cine felices, pero callados. Su padre estaba esa noche vestido con su esmoquin y sombrero negros y camisa blanca; Su madre llevaba un vestido rojo y un hermoso collar de perlas blancas de acero en su delicado cuello.

-Aún sigo preguntándome cuántas veces más planeas ver esa película, Bruce-Dijo Thomas Wayne un poco hastiado, puesto que era la quinta vez en la semana que iban al cine a verla.

-Lo siento, papá-Respondió Bruce, agachando la cabeza y sintiéndose culpable.

-No seas tan inflexible, Thomas-Dijo Martha, con una suave y hermosa voz-¡Es sólo un niño!

-Apresurémonos-Respondió su esposo, sin gana alguna de discutir-Alfred nos espera.

-¿Seguro que quieres ir por aquí?-Preguntó ella, al ver que se adentraban en un oscuro callejón, con las puertas de las casas gastadas y llena de mucha basura-¡Está muy oscuro!

-¡Por supuesto que sí!-Respondió él-¡Llegaremos con Alfred en menos tiempo!

La familia Wayne siguió avanzando, mientras los ruidos de la noche habituales en Ciudad Gótica empezaron a dejar de escucharse por cada paso que daban. Bruce sintió una pequeña brisa que parecía intentar advertirle del peligro que acechaba en ese lugar.

De pronto, de entre las sombras de la noche, surgió un hombre que vestía un enorme impermeable grisáceo y un pequeño sombrero marrón, similar al que usan los cadis en los partidos de Golf. Apenas había aparecido cuando sacó de su bolsillo una pequeña pistola y apuntó a Thomas Wayne.

-¡Deme la billetera, amigo!-Gritó, seriamente.

Thomas puso rápidamente a su familia detrás de él y levantó las manos, tomando la situación tranquilamente.

-Tranquilo, no se preocupe, le daremos todo-Dijo.

Intentando sacarle la pistola, Wayne se abalanzó sobre el criminal súbitamente. Este último, asustado, jaló el gatillo.

El disparo dio justo en el corazón, haciendo que Thomas Wayne dejase de existir. Su cuerpo cayó en el sucio suelo de la calle, ante las expresiones de espanto en los rostros de su esposa e hijo.

-¡Papá!-Gritó Bruce, llorando.

-¡Thomas!-Chilló Martha, inclinándose para levantar el cadáver de su marido-¡Lo has matado! ¡Policía, policía!

-¡Cállese, señora!-Respondió el delincuente-¡Ahora deme las perlas!

-¡Jamás!-Dijo ella, gritando lo más que podía-¡Bruce, corre!

Nuevamente, otro disparo volvió a escucharse y Martha cayó muerta.

-¡Mamá!-Dijo Bruce, empezando a llorar.

-¡Demonios!-Dijo el delincuente, mientras escapaba del callejón-¡Yo me largo de aquí!

Bruce se quedó allí, arrodillado encima de la sangre de las dos personas a las que amaba más que a la vida misma. Minutos más tarde, la policía llegó a la escena del crimen y se lo llevó a la estación de policía, dejándolo en el pasillo de espera hasta que Alfred pasó para recogerlo y llevarlo a la mansión. El funeral de sus padres se celebró al día siguiente. Aquella noche no dejó de llorar en absoluto e incluso cuando supo tres años después que ese asesino, Joe Chill, había sido enviado a prisión, no pudo salir de aquel trauma. Cuando llegó a la edad de treinta y siete años, heredó la Mansión Wayne y las empresas e industrias de su padre, comenzando a hacer donaciones a hospitales con bajos recursos, gente que moría de hambre en las calles y niños discapacitados. Aprendió sobre química, varias artes marciales y técnicas de sigilo. Pero eso no quitaba la sed de venganza que lo había perseguido desde su niñez.

Una noche, ya con las luces de la mansión apagadas, Bruce se quedó sentado en su sillón favorito y observando un enorme cuadro que había en el living, donde había una foto de sus padres en el día de su casamiento. Entonces, comenzó a hablarle al cuadro, como si estuviese hablando con ellos.

-Gracias a ustedes he tenido un gran futuro y me han hecho un gran hombre-Decía, con una voz apagada y fría, aunque en el fondo llena de tristeza-Pero no me sirve de nada si no están aquí conmigo. Lo que les pasó puede pasarle a cualquiera. Es por eso que no dejaré que eso suceda otra vez. Seré la sombra de Gótica y limpiaré esta ciudad del crimen y la corrupción, pero sin convertirme en un asesino. Defenderé a los inocentes y a los débiles y siempre seguiré por el camino de la rectitud sin siquiera caer una vez. Prevaleceré hasta el fin de mis días. Pero para ello necesito un símbolo. Algo con lo que pueda infundir el miedo en los criminales, algo que se convierta en su peor pesadilla.

En ese momento el reloj de la casa dio una fuerte campanada, marcando así el inicio de las doce de la noche. De pronto, un enorme murciélago de color marrón y alas y orejas puntiagudas  pasó por la parte de afuera de la ventana y se posó en ella, observando el interior de la casa con cierto aire de curiosidad.

Bruce sintió que era una especie de señal. Soltó un pequeño suspiro y dijo:

-Lo haré, padre. Seré un murciélago.

Apenas estas palabras fueron pronunciadas, el murciélago entró en la habitación, rompiendo la ventana y, aún aleteando, observó a Bruce, para luego escapar por la ventana que había destrozado.
Bruce salió de la mansión y vio que el mamífero alado se metía en una especie de cueva subterránea que, según parecía, se encontraba exactamente bajo su casa. Al día siguiente, decidió explorarla y, después de hacerlo, comenzó a construir con todas las herramientas disponibles lo que más tarde llamaría “La Bat-Cueva”.

Cuando su “santuario de paz” estuvo preparado después de un mes, una noche empezó a ponerse por primera vez en su vida una extraña y oscura armadura, guantes y botas góticas, una larga capa y un pequeño cinturón metálico de color amarillo. Por último, se colocó una enorme máscara que le ocultaba la cabeza, la cara y el cuello con unas orejas puntiagudas, pero con sus ojos, cara y mentón al descubierto. Apenas aquella máscara estuvo en su rostro, su sufrimiento desapareció. Su imponente musculatura se puso firme, frunció el sueño y después de tantos años, olvidó lo que significaba el miedo.

Alfred vio con temor el futuro que su amo había elegido. Sin embargo, no dijo nada y se quedó callado, ya que su deber era apoyarle en todo lo que él quisiera como toda su vida hizo con sus padres. Había sido uno de los pocos amigos que Thomas Wayne había tenido en vida y la única persona que le respetaba: Siempre se encargaba de todo lo importante y cumplía lo que debía hacer sin ninguna queja o comentario.

Con su atemorizante disfraz puesto, Bruce salió de la cueva,  aunque sin salir de la entrada de la misma. Se detuvo a ver fijamente la Luna; tan luminosa, tan grande y tan misteriosa. ¿Acaso la había visto así antes, de esa misma forma? No lo recordaba. Pero ya no importaba.

Un gran sentimiento de valentía surgió dentro de él. Con mucho vigor corriéndole por las venas, agarró su capa por los costados con sus manos y la levantó lo más alto que pudo, cerrando los ojos.



Como si hubiese empezado una nueva etapa en el mundo, la cueva se llenó de chillidos agudos. Una enorme bandada de murciélagos salió de lo más recóndito de esta y comenzó a volar alrededor de Bruce. Él no se inmutó ante esto, sino que sintió como si una leve brisa lo acariciase por todos lados. Finalmente, los murciélagos se retiraron y escaparon de la caverna para fundirse con el oscuro cielo negro de Ciudad Gótica. Había nacido una leyenda. Batman había nacido.

Fue a partir de esa noche cuando los criminales de toda la ciudad conocieron a su peor miedo. En menos de un mes, todos los periódicos ya habían empezado a mencionar todos los días en su primera plana la leyenda de un murciélago gigante con aspecto humano que impartía justicia por toda la ciudad, atrapando a varios de los maleantes más peligrosos y haciendo que los detectives pudiesen finalmente ponerlos tras las rejas. Sin embargo, la policía no comprendía a Batman, por lo que el Caballero Oscuro debió escapar muchas veces de patrullas policiales y del equipo S.W.A.T.
 Con la ayuda que le había proporcionado su alianza con el comisionado Gordon, logró detener a Rupert Thorne y a la mayoría de sus hombres, aunque algunos con mucha suerte (Don Parker) lograron fugarse. Debido a ello, el D.C.P.G. cambió su opinión sobre el vigilante y aceptaron su ayuda en la lucha contra la delincuencia.

Bruce se mantuvo reflexionando sobre esto y cayó en la cuenta de que si había podido derrotar a cien mil mafiosos, el Joker sólo era uno más, sin importar lo difícil que fuese de capturar. No se rendiría hasta que ese monstruo cayese. Nadie, ni siquiera un vulgar psicópata disfrazado de payaso, le impediría hacer su trabajo hasta el fin de sus días. Tras pensar en eso, descansó su mente y soñó más cosas. Pero esos no eran la clase de sueños que a nosotros nos interesen.

CONTINUARÁ EL DOMINGO...

martes, 2 de abril de 2013

Batman Prevalece, capítulo 8: Descubriendo secretos



Capítulo 8: Descubriendo secretos
Una vez que George estuvo colgando boca debajo de la azotea de un edificio alto por una de sus sogas, Batman empezó a elaborar sus preguntas.

-Quiero que me digas dónde se encuentra el Joker-Dijo con su característica voz oscura.

-Seré sincero contigo-Respondió el desgraciado sin asustarse en absoluto-No le tengo miedo a los chalados como tú que les gusta vestirse con trajes de carnaval y creer que son súper policías. Nunca me harás hablar de esa manera.

-De acuerdo. Te explicaré cómo funciona esto-Dijo el encapotado.

Batman empezó a aflojar uno de los extremos de la soga hasta que George empezó a caer de inmediato, pero deteniéndose abruptamente, lo cual causó que este se aterrorizase.

-Cada vez que te niegues a cooperar, aflojaré más la cuerda-Dijo Batman-Te aconsejo que empieces a hacerlo ahora, aún te quedan tres oportunidades.

-¡Ja!-Gritó George, con un tono sarcástico-¡No eres un asesino! ¡Te conozco muy bien! ¡Tienes un código moral! ¡El Joker no se guía por ningún código! ¡No le interesa quién muera por él mientras aún siga con vida! Desgraciadamente tuve que averiguarlo muy tarde.

-¿Quieres ponerme a prueba?-Preguntó Batman, mientras acercaba sus manos a otro extremo de la soga.

-¡Está bien, hablaré!-Respondió George, rindiéndose-No sé dónde está, pero puedo decirte sus próximos planes. Cuando el As de Pique fue abierto, Don empezó a hacer tratos con el Joker y yo me enamoré de Harley. Ella me había rechazado como novio, pero dijo que podíamos ser amigos. Cada noche que iba a visitarla a su camarín, me contaba sobre los negocios del Joker y Don. Hace dos noches me había dicho que su pastelito tenía planeado inundar las calles de Ciudad Gótica con su Gas Hilarante después de que se encargaran de ti y que nos daría máscaras de oxígeno a todos nosotros. Cuando supe que el Joker había asesinado a Don, tuve que dejar mis sentimientos atrás e intentar matarla. ¡No sé nada más, te lo juro!

Batman no hizo más preguntas. El horror en los ojos de George le había hecho darse cuenta de que estaba diciendo la verdad. Lentamente, fue haciéndolo subir con la soga hasta la azotea, para que ambos pudieran descender del edificio y que la policía se lo llevase. Luego, se sentó con Gordon y le explicó todo lo que sabía.

-¿Quieres decir que hasta que no te haya matado-Preguntó Gordon-Ese bastardo no acabará definitivamente con la ciudad?

-Me temo que sí-Respondió Batman-Por eso es que debemos esperar que anuncie su próximo movimiento y capturarle de inmediato. Estaré en contacto.

-¿Qué te hace pensar que nos dirá su próximo golpe?-Preguntó el comisionado.

Sin decir nada, el vigilante de Ciudad Gótica subió a su vehículo para volver a la Mansión Wayne. Pero justo cuando se preparaba para irse, descubrió que en el asiento del auto había una pequeña carta de comodín, y en la parte trasera de ella, estaba escrito lo siguiente:

¿Realmente crees que puedes ganar?
Veámoslo mañana, CUANDO SPENCER VEA LOS FUEGOS ARTIFICIALES.

Rápidamente, Batman bajó del Bat-Móvil y le mostró la carta a Gordon. Este leyó el contenido y una enorme expresión de asombro se reflejó en su cara.

-Ya nos lo ha dicho-Dijo-Intentará matar a Spencer Riverplot en el festival de disfraces que habrá mañana en su edificio.

-Debemos prepararnos-Respondió Gordon.

CONTINUARÁ EL PRÓXIMO SÁBADO...

                                 

lunes, 1 de abril de 2013

Batman Prevalece, capítulo 7: La Noche de las Balas



Capítulo 7: La Noche de las Balas
A la noche siguiente, la reinauguración del museo de joyas Cosette de Ciudad Gótica fue la primicia en todos los periódicos, televisores y revistas de interés. Más de 150 personas, la mayoría coleccionistas, habían asistido para ver las hermosas cantidades de diamantes, gemas y cristales de diferentes formas, colores y tamaños que se encontraban en exhibición. Gordon y sus hombres estaban ocultos entre la multitud y disfrazados de civiles, con sus uniformes escondidos bajo grandes camperas y sus armas en los bolsillos de estas. Además, se comunicaban discretamente mediante sus teléfonos portátiles. Habían rodeado secretamente todo el museo, sobretodo la sala de gemas extrañas, donde se encontraba la atracción principal y la razón por la que el museo había abierto sus puertas nuevamente: El fabuloso hallazgo del famoso Diamante de Rubick, de un color azul marino y muy codiciado en casi todos los puntos del globo debido a su gran rareza. No había duda alguna de que el Joker intentaría hacerse con él.

Gordon, que estaba disfrazado con una chaqueta y sombrero negros, observó a toda la gente a su alrededor y todas las salidas. Fue entonces cuando decidió usar su teléfono para comunicarse con el comandante de la S.W.A.T.
     
-¿Todo en orden?-Preguntó, sudando un poco por la tensión.

-Ya lo creo, comisionado-Respondió el comandante desde la otra línea, con tranquilidad-Tenemos cubierta la sala de las cámaras de seguridad y hay hombres en todos los rincones del museo. Ese bastardo no podrá entrar o salir sin que lo detectemos primero. ¡Le haremos hacer comer plomo en cuanto ponga un pie aquí y ni siquiera sabrá qué fue lo que le derribó!

-No lo subestimen-Dijo Gordon-Preparen todas las salidas de emergencia posibles que encuentren por si acaso.

Pero mientras Gordon y el comandante estaban hablando, dos hombres con máscaras de gas y pistolas en mano se habían infiltrado en la sala de control del aire acondicionado, tras acabar silenciosamente con la vida del policía novato que cometió la terrible equivocación de bajar la guardia mientras vigilaba. Uno de ellos sacó de su mochila un pequeño contenedor y lo abrió liberando una especie de gas púrpura y colocándolo rápidamente en los sistemas de ventilación; el otro cortó el aire y, jugando con los controles, se encargó de que todos los conductos se activaran. El extraño gas empezó a esparcirse por todo el museo, rociando a todas las personas que estaban allí y convirtiéndose una niebla espesa que impedía ver hacia algún lado. A pesar de ello, Gordon logró ver  que un hombre gordo que estaba cerca de él estaba riendo con todas sus fuerzas sin sentido alguno, por lo que de inmediato avisó por el teléfono a todos sus hombres que no respirasen y se llevó las manos a la boca y a la nariz. Desgraciadamente, sólo la mitad de los policías recibieron el mensaje a tiempo y la mayoría ya había sido cubierta por la niebla. Todo aquel entre la muchedumbre que había inhalado la toxina comenzó a reír, perder el aire de los pulmones y a expulsar sangre por los lagrimales, para finalmente caer al suelo sonriendo y muerto.

Cuando la toxina se disipó y la niebla desapareció, Gordon y sus hombres restantes se reunieron formando un solo grupo y contemplaron con horror que el museo se había convertido en una galería de cadáveres: Toda la gente que había asistido, incluyendo la mayoría del cuerpo de policía estaba muerta,  con una gran sonrisa en el rostro y las venas expuestas. Nadie había sobrevivido. Sólo quedaban ellos.

La puerta de entrada del museo explotó y los payasos del Joker, armados hasta los dientes, entraron y apuntaron a Gordon a y los demás policías; Estos hicieron lo mismo sin dudarlo ni un segundo. Segundos más tarde, el Joker entró en el museo, vistiendo su clásico traje de criminal con su frac y pantalones morados. Harley venía detrás de él, llevando también su pistola y su disfraz puesto.

-¡Al fin algo de arte moderno!-Dijo riéndose, mientras miraba los cuerpos que estaban en el suelo-¡Empezaba a cansarme de todo ese aire muerto lleno de seriedad y tragedia! ¡Lo llamo Gas Hilarante! ¡Y puedo hacer que cualquiera se caiga de su asiento con él! ¡Ja, Ja, Ja!

-¡Tenía razón, Sr, J! ¡Su toxina funciona perfectamente!-Dijo Harley con admiración.

-¡Esto se acabó, maníaco!-Gritó Gordon, sosteniendo firmemente su pistola-¡Ya ríndete!

-Oh, no creo que esté en posición de arrestar a nadie, comisionado-Respondió el Joker, fingiendo mucha preocupación-¡Como sin duda podrá ver, mis muchachos y yo le superamos en número! Ahora si no le molesta, he venido a llevarme lo que me pertenece.     

-¡Quédate quieto o te volaré la cabeza!-Gritó una voz grave.

Todos miraron a la izquierda y vieron que George Parker, vestido con un esmoquin gris tenía con una pistola al Joker en la mira. Gordon y Harley le apuntaron con  las suyas, mientras que los policías y los matones del Joker siguieron con la vista fija en sus objetivos originales.

-Fuiste bastante estúpido como para no venir armado, payaso-Dijo George, furioso y con ganas de jalar del gatillo-¡Por fin voy a quitar esa estúpida sonrisa de tu cara con un simple disparo y Don estará satisfecho!

-Ah, me lo han dicho tantas veces, Georgie-Empezó a recordar el payaso.

-¡Deja de apuntarle a mi pastelito!-Chilló Harley.

-¡Suelta el arma ahora mismo!-Vociferó Gordon.

-¡Les juro que lo mataré!-Bramó George.

-¡Ya cállense todos o voy a explotar!-Gritó el Joker, mientras se llevaba las manos a la cabeza.

De pronto, la ventana de vidrio del techo se rompió y Batman, con una mirada amenazante y sin decir palabra, cayó en el centro del museo de pie, defendiendo  los policías.

-La fiesta se terminó-Dijo, seria y serenamente-Todos vendrán conmigo.

-Púdrete, murciélago-Dijo uno de los payasos.

En ese mismo momento, el museo se llenó de disparos. Gordon y su pelotón se batieron a balazos con los matones del Joker, con ambos grupos sufriendo muchas bajas. George Parker intentó escapar, pero Batman logró lanzarle un batarang, golpeándole  en la cabeza y dejándolo desmayado; El Joker, por su parte, eliminó a uno de los policías que se le abalanzó encima, apretando la flor de su frac y rociándole con ácido en la cara; Harley disparó y logró asesinar a un detective, para luego pasarle a su novio una pistola de respaldo que tenía colgada en la cintura; Batman combatió con cinco payasos y los derrotó uno por uno sin mucho esfuerzo; Gordon se quedó sin municiones  y debió defenderse con sus manos.

La balacera terminó tan rápido como empezó, con siete hombres del D.C.P.G. muertos, cinco payasos capturados y dos más lastimados. Desgraciadamente, entre la confusión, el Joker había logrado robar el Diamante de Rubick, por lo que él y Harley estaban emprendiendo la huida. Tres de sus matones que aún quedaban en pie los siguieron.

-¿Están bien?-Preguntó Batman a Gordon.

-Estaremos bien-Respondió el viejo agente de policía, mientras ayudaba a sus hombres a esposar a los matones capturados-Llamaremos refuerzos y nos encargaremos. ¡Sólo ve por ese maldito desgraciado!

-De acuerdo-Dijo el Caballero Oscuro.

Batman salió rápidamente del museo por la puerta principal y vio que el auto del Joker se alejaba del museo con mucha prisa.

-Esta vez no escaparás-Dijo, mientras activaba un interruptor que había en un compartimiento de su cinturón.

Fue entonces cuando unas poderosas ruedas destruyeron el silencio de la noche y, desde lo más oscuro de un callejón, emergiendo de un tenebroso callejón, apareció el potente Bat-Móvil. Batman no se lo pensó dos veces: subió a su auto, activó los escudos de defensa y empezó a perseguir al Joker por toda Ciudad Gótica. El motor del Bat-Móvil funcionaba a toda potencia y ambos autos corrían a una impresionante velocidad por las calles de la ciudad. La gente que pasaba por esas rutas se asombró al ver un extraño auto de metal con una cabeza de murciélago en el centro, dos enormes y demoníacas alas y que echaba fuego por atrás. Algunos periodistas lograron sacar fotografías, las cuales se verían en los titulares del diario de Ciudad Gótica a la mañana siguiente.

Uno de los payasos sacó la cabeza por la ventana izquierda trasera del auto y, usando su pistola, gastó sus últimas cinco balas disparando al Bat-Móvil, pero estas rebotaron y cayeron en la calle.
El auto era conducido por uno de los hombres del Joker, mientras que este último estaba sentado a su lado. Harley y los otros dos mafiosos estaban sentados en el asiento de los pasajeros.

-Pastelito-Susurró Harley, mientras miraba por el vidrio de la ventana derecha-No quiero parecer aguafiestas, ¡Pero creo que el murciélago está alcanzándonos!

-¡¿No puedes acelerar un poco más?!-Preguntó el Joker, con desesperación al matón que conducía.

-¡Hago lo que puedo, jefe!-Gritó el matón, sudando por la difícil situación.

-¡Ya no nos quedan municiones!-Dijo el payaso que había disparado.

El Bat-Móvil empezó a lanzar pequeñas canicas llenas de puntas afiladas hacia su presa y estas llegaron a pinchar la rueda derecha trasera. El auto del Joker dio varios giros en sí mismo y, unos minutos más tarde, se estrelló contra el que sería el muro de un futuro edificio que estaba en construcción, liberando las bolsas de aire y logrando afortunadamente que todos saliesen ilesos. Sin embargo, los dos payasos que viajaban atrás habían quedado noqueados. Sólo quedaban conscientes el Joker, Harley y el conductor. Batman estacionó el Bat-Móvil y bajó de él, dispuesto a afrontar lo que pasase.

-¡Estamos atorados!-Gritó el mafioso, mientras intentaba mover el volante y apretaba los frenos.

-¡Pásame tu pistola, Sam! ¡Tengo una idea!-Dijo el Joker.

Sam entregó su arma a su jefe y un segundo más tarde pudo ver cómo este la usaba para reventarle el cerebro.

-Idiota-Dijo el payaso, liberando una pequeña carcajada.

-¿Y ahora qué haremos, pastelito?-Preguntó Harley, tras liberarse del cinturón de seguridad.

-Me temo que tendremos que luchar, terroncito-Respondió su novio mientras cargaba la pistola.

Los dos salieron del auto para ver que Batman estaba ahí afuera, frente a ellos y esperándolos.

-Ríndanse los dos-Dijo el vigilante con su voz seria y fría-Esta noche no dañarán a nadie más.

-¿Quieres apostar, murcielaguito?-Respondió el Joker riendo, mientras se preparaba para disparar.

La primera bala se soltó de inmediato. Como si ya hubiese prevenido lo que iba a pasar, Batman logró esquivar el disparo y lanzó un batarang que golpeó con una gran fuerza la mano del Joker, haciendo que este gritara de dolor y tirara el arma al suelo.

-¡Aléjate de mi pastelito o te destrozaré!-Gritó Harley, entrando en rabia y poniéndose enfrente de Batman.

-¿Cómo puedes amar a un hombre así?-Preguntó el héroe con curiosidad, pero sin cambiar su tono de voz-¿Qué fue lo que te arrastró a unírtele?

-Te lo advierto, aléjate de él-Respondió ella.

-No pelearé con una mujer para llegar hasta él-Dijo Batman-Muévete o te moveré.

-Tendrás que pasar sobre mí, te guste o no-Dijo Harley.

-Si insistes-Respondió él.

Harley comenzó una pelea con el Señor de la Noche a base de golpes y patadas, quedando ambos igualados, ya que ambos eran igual de ágiles e igual de fuertes. Finalmente, Batman logró darle un puñetazo mortal, pero a la vez suave en el estómago, haciéndola caer. Sin embargo, aquella pequeña confrontación con Harley le costó bajar sus defensas, ya que el Joker, que se había recuperado, agarró una barra de hierro del suelo y lo golpeó en la nuca, dejándolo inconsciente.

La oscuridad le rodeó por un largo tiempo. Cuando despertó, Gordon y toda la policía de Ciudad Gótica había rodeado el lugar y metían a los matones del Joker en sus patrullas para llevárselos. Gordon le ayudó a levantarse.

-¿Qué ha pasado?-Preguntó Batman sin perder tiempo.

-Escaparon-Respondió Gordon-Pero ya no tienen a dónde ir. Ahora que Quinn estuvo implicada en el caso, tenemos las pruebas suficientes para cerrar el As de Pique.

-No servirá de nada-Se apresuró a responder él-Lo importante ahora es intentar atraparlos.

-Ya no hay nada que podamos hacer-Dijo Gordon-¿No ves lo que ha hecho? ¡Acabó con la vida de más de un millón de personas y policías como si hacerlo no tuviera importancia! Sus hombres no lo delatarán, por lo que no tenemos ningún testigo que nos diga lo que planea.

-¿Cuándo dije que íbamos a interrogar a sus hombres?-Preguntó Batman-Me refería a él.

Y usando su mano derecha, señaló a George Parker, que estaba a punto de ser metido en una de las patrullas.

CONTINUARÁ...    

sábado, 30 de marzo de 2013

Batman Prevalece, capítulo 6: Los próximos pasos del Joker



Capítulo 6: Los próximos pasos del Joker
Una vez que salió del As de Pique, Bruce se sentó en la esquina de la calle y sacó unos auriculares que estaban conectados al Bat-transmisor que había dejado en la puerta del camarín de Harley. Una vez colocados los auriculares en sus oídos, conectó el audio y se dispuso a escuchar todo lo que fuese a pasar en ese cuarto.

En ese mismo momento en el club, el Joker, con una amapola roja en la mano derecha, llamó a la puerta del camarín.

-¡Cariño, ya estoy en casa!-Dijo con su clásica voz bufonesca.

-¿Pastelito?-Preguntó Harley-¿Eres tú? ¡Pasa, por favor!

Harley abrió rápidamente la puerta y el Joker entró en el camarín, ofreciéndole la amapola.

-Sé cuánto te gustan. El vendedor no quiso vendérmelas todas, ¡pero llegamos a un acuerdo y el resto de las flores irán encima de su ataúd! ¡Ja, Ja, Ja, Ja!-Dijo el psicópata, muriéndose de la risa.

-¡Pero qué hermosa!-Gritó Harley de alegría, mientras inhalaba el perfume que se encontraba en la flor-¡Siempre sabes cómo impresionar a una chica!

El camarín tenía una cama con una sábana de color rosada y dos almohadas con unas fundas verde esmeralda, una pequeña silla, un armario y una pequeña mesa que tenía encima un espejo y una caja que contenía maquillaje blanco y lápiz labial, los cuales Harley siempre utilizaba antes de salir a escena. Las paredes y el piso estaban pintadas de color marrón. En el espejo había sido pegada una foto del Joker, con un pequeño corazón 
rojo dibujado en la parte superior.

-¿Te encuentras bien?-Preguntó Harley, al ver que el Joker tenía un tejo de preocupación en el rostro-¡Pareces muy apagado!

-Estoy bien, Harl-Dijo el Joker, aparentemente sin gana alguna de hablar del asunto.

-¡Adelante, cuéntale el problema que te aqueja a tu querida Harley!-Dijo ella, apoyándose en su hombro izquierdo.

El Joker se recostó en la cama, esperando desahogarse. Harley se sentó en la silla para escucharle.

-¡Todo esto es por culpa de ese Batman!-Empezó a decir, frustrado-¡La policía ha empezado a perder el miedo hacia mí y toda Gótica dice que es un héroe! ¡Es sólo otro criminal, como yo! ¡Lo consideran el que traerá justicia y orden! ¡¿Y qué hay de mí?! ¡He dado todo por ellos! ¡Me visto elegantemente y ellos prefieren a un fenómeno que va por allí en calzas! ¡Les hecho sonreír y les he proporcionado un mundo mejor, sin reglas, para que hagan lo que les plazca! ¡Se quejan de la anarquía que he traído, como abucheadores e inconformes! ¡¿Qué hay de malo con la anarquía?! Debo acabar con él de inmediato. Sí. Así es cómo aprenderán a respetarme.

-¡Ay, no pierdas el tiempo con una rata evolucionada, pastelito!-Dijo Harley, intentando hacer un chiste y emitiendo una pequeña risita-¡El control de plagas pronto se encargará de él!

Fue en ese mismo momento cuando el Joker perdió la paciencia. De un salto se levantó de la cama y abofeteó fuertemente a Harley. Ella cayó al suelo y profirió un gran grito de dolor.

-¡Ya deja de ser tan inocente y de hacer bromas pasadas de moda!-Gritó el Joker-¡Esa rata evolucionada puede tirar abajo todo lo que construido si no lo detengo!

-Lo siento, cariño-Respondió Harley con una voz débil, mientras se levantaba lenta y torpemente del suelo-Había olvidado lo mucho que odiabas eso.

-En fin-Dijo este, volviendo a sonreír-Ya es tiempo de que empiecen las masacres y puede que vaya a necesitar tu ayuda. Mañana por la noche atacaremos el museo de gemas “Cosette” de Ciudad Gótica, la mejor en su clase, que será reabierta por la noche.

-¡Oh, siempre he querido ir a visitar un museo!-Dijo Harley emocionada, mientras saltaba de felicidad y tironeaba de la camisa del Joker como un niño esperando un regalo-¡Por favor, Pastelito, vayamos! ¡Por favor!

-¡Está bien, está bien!-Gritó el payaso, mientras intentaba desprenderse a Harley de su camisa-¡Pero suéltame! ¡Me arruinas el traje!

En ese mismo momento Bruce, que había escuchado todo, desconectó los auriculares, los guardó y emprendió el camino de vuelta a la mansión Wayne. Tomó un taxi para que lo llevara y, mientras el taxista conducía, se quitó la peluca.

-¡Señor Wayne!-Dijo el conductor asombrado, mirando por el espejo que tenía enfrente-¿Qué hace vestido así a estas horas de la noche?

-Vengo de una fiesta de disfraces-Respondió Bruce, con una voz amable y grave a la vez-No sabe lo que me divertí, pero creo que me he propasado un poco con las copas. Por favor, no le diga a nadie sobre esto.

-Ya veo-Dijo el taxista, con una sonrisa de oreja a oreja-No se preocupe, será nuestro secreto.

-Muchas gracias-Respondió Bruce, aliviado-No sabe cuánto se lo agradezco.
Esa misma noche, Gordon, quien estaba cenando con su familia, recibió un mensaje de texto de un remitente desconocido en su teléfono móvil. El mensaje en cuestión era el siguiente:

¡CUIDADO!

 ¡ATAQUE  AL MUSEO  COSETTE  MAÑANA!

Apenas leyó esto, Gordon no se lo pensó dos veces: Tomó el teléfono de su casa y llamó al D.P.C.G.

-¿Buenas noches, departamento de policía?-Preguntó una voz  rasposa que  Gordon reconoció de inmediato: Era el borracho del Teniente Benson Snyder.

-Hola, Benson-Respondió Gordon-Soy yo, Jim. Necesito que prepares  a nuestros mejores hombres para mañana.

-¡¿Para qué los quieres?!-Preguntó el teniente, con poco interés-Mañana todos estaremos fuera de servicio. ¿Has tomado algo, Jim?

-¡Cierra la boca y hazlo, maldito  beodo*!-Gritó Gordon-¡Tira la maldita botella que estás bebiendo ahora mismo y hazlo!

-De acuerdo-Respondió Benson irritado, mientras comenzaba a hacer unas cuantas llamadas.

CONTINUARÁ...